Gran Bretaña denuncia a servidores públicos al estilo Hollywood

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Hollywood

Agencia / Londres

El escándalo que rodea a la clase política británica se profundizó ayer, al realizarse más denuncias de acoso sexual, abuso de poder y otros actos indebidos, que involucran entre ellas, nuevas acusaciones sobre un aliado clave de la primera ministra Theresa May.

Damian Green, primer secretario de Estado y mano derecha de May, negó un informe del diario Sunday Times que indicaba que la policía encontró pornografía extrema en su computadora durante una investigación hace nueve años.

Green ya era investigado por conducta inapropiada contra una activista del partido Conservador. Ayer el funcionario declaró que la historia del Sunday Times era “completamente falsa”, y que provenía de una fuente policial corrupta y poco confiable.

Las acusaciones surgieron a raíz del escándalo de abuso sexual por parte del cineasta estadunidense Harvey Weinstein y van mucho más allá de Green y del exsecretario británico de Defensa Michael Fallon, quien renunció la semana pasada luego de que fuera señalado por comportamiento inapropiado.

En Gran Bretaña, un número cada vez mayor de legisladores enfrentan acusaciones similares, lo mismo que políticos en Escocia y Gales.

Carl Sargeant, secretario galés de comunidades y niñez, renunció el viernes después de que surgieron acusaciones de conducta inapropiada. El exfuncionario pidió una investigación independiente para limpiar su nombre.

En Escocia, el ministro de cuidado infantil Mark McDonald renunció debido a acciones pasadas, por lo que se disculpó y dijo que el comportamiento que él pensó podía ser gracioso o amistoso, incomodó a la gente.

La secretaria británica del Interior Amber Rudd dijo que Gran Bretaña está teniendo un momento decisivo. Agregó que la ola de acusaciones provocará una “limpieza” en el gobierno que dejará a sus instituciones en mejor forma.

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