Luego de sacarse la lotería con la compra de Marvel Comics y el éxito de diversas películas de superhéroes que culminaron con Los vengadores (2012), Disney decidió emprender una segunda fase de su plan, la cual consistió en filmes nóveles para personajes no tan destacados como Iron Man. El resultado de ello fue la publicación de Guardianes de la galaxia (2014), apuesta arriesgada dado que no son héroes de primera línea (como el hombre hierro) pero que, a pesar de ello, se convirtieron en favoritos gracias a una historia original, hartas referencias a la cultura pop estadunidense y mucha, mucha música.
Así que cuando fue anunciada la secuela para este año la pregunta obligada fue: ¿será tan cool como su predecesora? Y la respuesta es sí: Guardianes de la galaxia vol 2 posee la energía de su primera parte al grado que pone a discusión debates filosóficos al tiempo que profundiza toda su serie de homenajes y referencias al pop, es decir, la película va Nietzche y la muerte de los dioses hasta citas perversas al comix underground de Robert Crumb, convirtiéndola en un deleite.
Pero si la imagen es tan fuerte y atractiva como un planeta similar al Nirvana o un Pac-Man gigante que se eleva por el cosmos, la música es todavía mayor, un hilo conductor al que es difícil no sentirse cautivado. Si el volumen uno del mix de Peter Quill (Star Lord para los cuates) posee joyas como “Hooked on a feeling” de Suede o “Come and get your love” de Redbone, la secuela no se queda atrás por lo que nos ofrece una grata vuelta al pasado.
Arriesgada tarea, sí, pero el director James Gunn y su equipo supieron ingeniárselas para no gastar el chiste como sucedió con personajes de la “casa de las ideas” como Spider-Man (cuyos derechos pertenecen a Sony) o el propio Iron Man. Así, la selección musical resulta una memorable remembranza de músico anglosajones de primer nivel, pero también de exponentes que, al igual que los guardianes, fueron parias a los que el tiempo les dio la razón.
Tenemos, entonces, a los legendarios Electric Light Orchestra con “Mr Blue Sky”, su tema más adorable y excelente carta de presentación para decirle buenos días al mundo… o a la galaxia. “Fleetwood Mac” entra al quite con “The chain”, un coqueteo sexy pero brutal para quien nos tiene como Gamora a Quill.
Y si hablamos del ocaso de los dioses, del viaje al paraíso o de una espiritualidad inquebrantable, nos encontramos con la bellísima “My sweet lord” del siempre genial George Harrison, considerado un extravagante tras su devoción al mantra hare krishna y sus proyectos de ayuda humanitaria. Si esto no es suficiente, qué tal “father and son” de Cat Stevens, quien tras su conversión al islam simplemente se nombró Yusuf. Insuperable.
Pues bien, Guardianes de la galaxia vol 2 es una de esas experiencias que una vez en cartelera no se debe dejar pasar, seas fan o no de los superhéroes. Algunos mencionan que es un soundtrack hecho película, unos más que es el videojuego Final fantasy a 24 cuadros por segundo. Es todo esto y mucho más. Una ejecución neobarroca sobre cómo se pueden pegar fragmentos provenientes de diferentes universos y con ello formar un pastiche que, al igual que traer un walkman en la cintura, sea una evocación del pasado, pero también una profecía del futuro. Así de genial es.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.