Los hombres que trascienden en la historia merecen tener un biógrafo. Guillermo Cuevas Ramírez merece tener varios biógrafos que aborden sus muchas facetas: su trato como persona, guía de una familia, padre, esposo, universitario, alumno, profesionista, profesor, actor, dramaturgo, diseñador gráfico, escenógrafo y director de teatro, pero sobre todo como amigo y compañero de la universidad.

Tuve la oportunidad de conocerlo en la Preparatoria uno cuando, como alumno, realizaba sociodramas bajo la asesoría de la licenciada Guadalupe Durán, profesora de literatura universal, y después como actor estudiantil que deseaba una oportunidad para realizar montajes de obras de teatro en los auditorios de las escuelas de la universidad.
En 1975 solicitó el apoyo de la dirección de difusión cultural para ver cristalizado un proyecto de vida: tener una organización teatral representativa de la institución y dirigirla, la cual concibió bajo el nombre de Grupo de Teatro 2+4 y más tarde como compañía titular de teatro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), sin embargo, el nombre original lo acompañó toda su vida: 2+4.
Recuerdo que en aquellos años, unos de los primeros montajes que dirigió Guillermo Cuevas fueron Reunión de amigos y El censo, esta última del dramaturgo Emilio Carballido, con quien años más tarde estrechó una excelente amistad.
La obra El censo se presentó en las escuelas de la universidad; tiempo después salió del claustro universitario y fue representada en salones y auditorios de comunidades rurales, como parte del programa de servicio social universitario. En esa época actuaban los hermanos Tere y Luis Cuevas y su inseparable amigo de toda la vida Miguel Ángel Martínez Cortés.
Guillermo Cuevas consideró el teatro universitario con amplia perspectiva de compromiso social. Su conocimiento de la problemática social y su agudeza para observar lo que ocurría a su alrededor lo llevó a estudiar e investigar obras teatrales que abordaran temas sociales con los que se han visto involucrados los pueblos de Hidalgo, México y Latinoamérica.
Antes de publicar sus obras teatrales, Memo Cuevas incursionó en montajes del teatro clásico francés de Jean-Baptiste Poquelin, Moliére. Utilizó el escenario del salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier, en lo que fuera alguna vez la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, edificación del siglo XVIII, para adaptar y montar la obra El burgués gentilhombre, que dio a conocer con el nombre de Un nuevo rico en la corte. El esfuerzo de los jóvenes de aquella época se vio reflejado en el éxito de la puesta en escena, que se mantuvo en cartelera por más de tres años.
Luego se sumarían producciones como El avaro, El enfermo imaginario, Las preciosas ridículas y Tartufo; en ellas participaron decenas de estudiantes de bachillerato y licenciatura de la universidad. Cuevas sentaba las bases para establecer en la UAEH un programa de teatro universitario, que a la fecha aún se conserva.
En 1977 se iniciaba en la Autónoma de Hidalgo un programa de difusión cultural denominado Domingos universitarios, que consistía en presentar manifestaciones culturales como presentaciones de grupos de danza folclórica, conciertos musicales y, desde luego, obras de teatro. Años más tarde el nombre del programa sería cambiado por Cuevas a Domingos al teatro universitario, el cual, a pesar de haber transcurrido más de cuatro décadas, sigue realizándose en el espacio que bautizara y acondicionara Guillermo Cuevas como el teatro La Garza.

A finales de la década de 1970 y principios de 1980, Cuevas decidió tomar la pluma y comenzar a plasmar los acontecimientos sociales que ocurrían. Surge entonces su pieza dramática Los mineros, que relata la explotación del hombre y los accidentes frecuentes en las minas; también aborda el tema de los docentes, que en esa época vivían una crisis gremial, por lo cual escribe Los profesores; asimismo, es autor de La cima de los guerreros, además de innumerables sociodramas.
Memo Cuevas se adentra al estudio del teatro español y en particular del género de los entremeses, sobre todo los de Miguel de Cervantes, tan populares en el teatro de Guanajuato. Utiliza el jardín y la fuente de La Garza y en ese espacio realiza sus montajes, que se convirtieron en clásicos en el añoso edificio de Abasolo de la UAEH.
Guillermo Cuevas nació en Pachuca. Egresado de la licenciatura en administración pública por la UAEH y licenciado en dirección escénica por la Universidad Autónoma de Guerrero. En su andar por el teatro fue discípulo de dramaturgos de la talla de Ricardo Pérez Quitt, Tomás Urtusástegui, Miguel Ángel Tenorio, Wilibaldo López, Alejandro Luna y Juan José Gurrola, entre otros. Además, estudió dirección escénica con José Luis Ibáñez, Félida Medina y algunos más. Su preparación académica lo llevó a escribir el libro Teatro universitario. Campesinas y otras obras, publicado bajo el sello editorial de la UAEH. La obra Campesinas, estrenada el 5 de febrero de 1984 en el salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier de la máxima casa de estudios de la entidad, consta de dos actos y el autor la dedica “a todas las mujeres que luchan por la libertad de los pueblos oprimidos”.

La trama, inspirada en un hecho ocurrido en la región El Cuá, en Nicaragua, sitúa la acción en cualquier pueblo oprimido de Latinoamérica, donde los militares incursionan en las localidades para localizar y castigar a quienes se oponen a las políticas de los gobiernos, que no benefician a las comunidades más marginadas. La persecución de líderes naturales, sobre todo hombres, lleva a estos a huir a la sierra y dejan la comunidad en manos de sus esposas (las campesinas). En tanto eso sucede, el pueblo es invadido por militares, quienes bajo coacción y amenazas someten a las campesinas para que revelen la identidad de los líderes, sus planes de lucha y el lugar donde se ocultan.
Al no obtener respuesta, los militares deciden asesinar a algunas mujeres del pueblo, como una medida intimidatoria; sin embargo, no logran su objetivo ya que las campesinas se resisten a colaborar con ellos. Ese hecho sacude a las comunidades cercanas, las que organizadas acuden en ayuda del pueblo sometido. La presencia de las campesinas combativas en ese movimiento es mayor que la de los militares, por lo que estos en desbandada deciden dejar el pueblo, el cual vuelve a la libertad y al ejercicio de sus costumbres ancestrales. El autor plasma en sus letras la importancia que han tenido las mujeres en las luchas libertarias de los pueblos, sobre todo los de Latinoamérica.
El texto Teatro universitario. Campesinas y otras obras contiene además 11 obras cortas del mismo autor, tales como: “La realidad”, “Capricornio”, “Carmelo y su pequeña historia”, “El caminito”, “Ladrones”, “El viaje”, “Dibujando un sueño”, “Hombre tubo”, “Chucho”, “La palabra” y “Atrapados”. Algunas fueron escritas como sociodramas y en ellas destaca la agudeza del autor para compartir con la comunidad lectora temas de actualidad que se desarrollan en cualquier espacio común por el que todos los días circulamos. Por ejemplo, la obra teatral La palabra describe a personajes de una comunidad a la que llega un alfabetizador, quien con todo su empeño pretende hacer su labor, pero se enfrentará al clásico cacique del pueblo; no faltan el Tendero, la Beata y el Bolero, que todo lo sabe y lo comunica. Después de investigar la presencia del alfabetizador y resolver este todos los obstáculos, le preguntan qué hace en ese pueblo, a lo que el joven responde que, en una enorme maleta que nunca suelta y siempre lo acompaña, “amigo, traigo la palabra”.

En la próxima entrega hablaremos del legado de nuestro amigo y compañero Guillermo Cuevas, fallecido el 30 de marzo de 2018.

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