uaehLos acordes de la obra de Piotr Ilich Tchaikovsky Obertura miniatura iniciaron la velada con bailarines
del ensamble de danza clásica de Ollin Yoliztli

Desde los gélidos vientos de Pachuca a las afueras del teatro Gota de Plata, el público se formaba para entrar en el recinto cultural para disfrutar del cierre de temporada de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH) con el mágico recital Nochebuena Sinfónica.
La fiesta ya había comenzado en el lobby, cortesía de la embotelladora Las Margaritas con la tradicional foto con Santa Claus, niñas y niños emocionados hacían fila para retratarse con el hombre del traje rojo mientras los demás se apresuraban a entrar para buscar su lugar.
Y es que para cuando el teatro ya estaba a la mitad de su capacidad, la voz del lugar ya había dado la primera llamada para empezar con el espectáculo, los músicos afinaban sus instrumentos y se colocaban en su respectivo lugar, en el foso del teatro.
Para cuando la voz anunció la tercera llamada, la gente ya estaba de lo más ansiosa, los niños expectantes miraban hacia el escenario para ver lo que de ahí saldría y entonces Wicho, el cuentacuentos, apareció vestido con un traje de vivos colores.
“Había una vez en un pueblo llamado Nuremberg, un comerciante que tenía dos hijos llamados Fritz y Clara…”, anunció Wicho y con la misma gracia presentó previamente a la OSUAEH junto con su director Gaétan Kuchta.
Los acordes de la obra de Piotr Ilich Tchaikovsky Obertura miniatura iniciaron la velada mágica con los bailarines del ensamble de danza clásica de la Ollin Yoliztli de la Ciudad de México, presentando al señor Drosselmeyer; el ballet clásico cobró vida con los invitados a la fiesta de Navidad en la casa de Fritz y Clara.
Un hombre con poderes mágicos, una joven ilusionada con el espíritu de la Navidad y un cascanueces que cobra vida en manos de la joven para luchar contra el ejército del Rey Ratón, transportaron a la audiencia junto con Clara al encantado mundo del castillo mágico en el Reino de los Dulces, con el fondo magistral de la OSUAEH ejecutando las distintivas piezas de ese clásico navideño.
Cuando el intermedio pasó, Wicho siguió guiando al público por el endulzado mundo del cascanueces; España dijo presente con el guiño de la Danza española; China también apareció con una danza en la que las bailarinas portaban prendas distintivas de ese lugar del mundo; Rusia también estaba ahí con la inigualable Danza rusa.
Después unos pequeños dulcecillos aparecieron con la Mamá Bombón saliendo debajo de las faldas de ésta, en ese punto la complicidad de la OSUAEH con el ballet era en perfecta sincronía.
Sin duda el momento cumbre de la noche, llegó con la Danza de los Mirlitones, las bailarinas cual dulces de colores ejecutaron en perfecto ritmo la danza, abriendo espacio para un ritmo más oriental con la Danza árabe.
En la recta final, los reyes del castillo bailaron en perfecta armonía una de las piezas más significativas del ballet, el Pas de deux, con una coda que arrancó los aplausos al instante del repleto auditorio.
Para el cierre con broche de oro, el elenco de más de 120 bailarines ejecutó el Vals final y Apoteosis con lo que Wicho despidió la historia agradeciendo al ballet y sobre todo a la Orquesta Sinfónica de la UAEH, que entre aplausos entregó en compañía de Gloria Tovar de Pontigo, presidenta del Voluntariado Universitario, reconocimientos a cada participante.
Y colorín colorado, esta temporada de la OSUAEH ha terminado… las noches de orquesta volverán hasta el 27 de enero del siguiente año.

Un hombre con poderes
mágicos, una joven ilusionada con el espíritu de la Navidad y un cascanueces que cobra vida en manos de la joven para luchar contra el ejército del Rey Ratón

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