¿Qué tanto sabes de música? ¿Cuántas canciones conoces: 100, 200, 500, mil? Piénsale. ¿Cuál es tu género favorito: rock, banda, pop, ska, reggae, balada, norteño, metal, mariachi, ranchera? O tal vez te gusta un poco de todo, según la ocasión. Casi todos tenemos un género para cada momento; por ejemplo, el 14 de febrero, sobran las baladas; para el 10 de mayo, suenan mucho los boleros; el día del niño, pues música infantil. En septiembre todos ponemos música de mariachi y ranchera para acompañar el pozole. En la carnita asada no falta la música norteña y de banda. Y en las fiestas, para los que les gusta bailar, pues hay merengue, salsa y cumbia, tenemos una gran variedad para todos los gustos y eso es lo que le da a México una distinción especial en todo el mundo, nos sobran ritmos.

Ahora piensa en los temas, definitivamente, yo creo que el más recurrente es el amor, acompañado de sus némesis, el desamor y la traición. Hay historias tristes que hablan de muerte, hay cantos de alabanza, canciones graciosas, corridos y narcocorridos, sin mencionar las que no tienen sentido, pero que bien suenan para bailar.

También tenemos gran variedad de cantantes, grupos y bandas para entretener la oreja; nacionales y extranjeros, es más, hasta cantamos (o al menos eso decimos) en otros idiomas. Nombrar a todos los que existen y existieron, llevaría miles de páginas y no acabaríamos nunca. Decenas de géneros, cientos de intérpretes, miles de canciones… Pero, ¿cuántas hablan del planeta en el que vivimos?, ¿qué tanto nos acordamos de él?

No voy a nombrar canciones, pero trata de recordar, por ejemplo, alguna que mencione… “la playa”. ¿Cómo es que la playa figura como un escenario paradisiaco donde muchos se enamoran y se divierten, pero nadie le ha dedicado unos versos a ese ecosistema como tal? Hay canciones que hablan de ciudades costeras muy bellas donde se la pasa uno muy bien, comiendo sopa de caracol o camarón pelado; Rigo Tovar se enamoró de una bellísima sirena y se casaron en las playas de Caleta; así también existe el paso de la tortuga y el del cangrejito playero, pero nadie habla del ecosistema como tal. ¿Acaso a nadie se le ocurrió?

Siempre que se mencionan seres mitológicos, leyendas o algún suceso de la antigüedad, se mencionan bosques, ¿será por que hoy en día ya ni hay?

Muchas canciones hablan de animales, sobre todo de caballos, son protagonistas en muchos corridos, pero hay canciones para el vena’o, la culebra, el perrito, el mono, etcétera, sin olvidar al osito panda de Chapultepec (¿ya se acordaron?)

Se le canta al Sol, la Luna, las estrellas, los ríos, los lagos, también al viento, al cielo y la lluvia, casi siempre para exaltar una bella emoción, pero ¿por qué nadie canta tristes realidades? Como por ejemplo que el cielo está contaminado por partículas suspendidas, o la lluvia ácida, las playas llenas de desechos sólidos, ríos y lagos secándose por la sobreexplotación, especies animales extinguiéndose, etcétera…

No dudo que si existan, ¿pero acaso son (o fueron) famosas? Que yo sepa nadie se ha hecho famoso por cantar esas realidades. ¿Será que preferimos cantar para bailar, expresar bellos sentimientos y ser felices que para atender a la realidad? La lírica sirve para transmitir sentimientos, emociones o sensaciones subjetivas de cualquier índole, no solo cosas bellas.

Hagamos una prueba: ¿Cuántas canciones ambientalistas puedes recordar amigo lector? Para hacer la cosa mas fácil, busquemos en el repertorio del dominio popular, o sea, puras canciones en español que hayan sonado en las cadenas de radio nacional. Busquemos entre esas que más de uno se sabe. ¿Listo? Yo solo ubico seis. Las mencionaré en orden cronológico, para evitar favoritismos.

1.- Año 1976, canción “El progreso”, “O progresso”, en portugués, como fue escrito originalmente por el célebre cantautor brasileño Roberto Carlos, quien actualmente ronda los 79 años. Aunque, mi tía Lupe, una de sus más grandes fans y muchos mexicanos dicen que se llama “Civilizado como los animales”. ¿Te la sabes? Aquella que dice:

“ …yo quisiera no ver tantas nubes arriba, navegar sin hallar tantas manchas de aceite en los mares y ballenas desapareciendo por falta de escrúpulos comerciales, yo quisiera ser civilizado como los animales…”

2.- Año 1989, canción “Mi árbol y yo”. De Alberto Cortes, cantautor argentino fallecido en abril de 2019. “Dicho árbol era real y fue derribado por que sus raíces eran tan grandes que estaban tumbando la casa del vecino, su tronco principal pesó casi 500 kilos. Con todo el dolor del alma se cortó ese árbol que fuera parte de mi vida y la de mi madre.” Declaró alguna vez el cantante.

“Mi madre y yo lo plantamos, en el límite del patio donde termina la casa. Fue mi padre quien lo trajo, yo tenía cinco años, y él apenas una rama…”

Tengo mas en mi lista, pero por hoy, ya se acabó el espacio de mi columna, así que continuaremos la siguiente semana.

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