En la actualidad, las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s), nos permiten no solo difundir y tener acceso al conocimiento; la amplia gama de recursos que tenemos disponible nos han empezado a rebasar al grado de que algunos de nosotros (y me incluyo por supuesto) no podemos iniciar un proceso en nuestro ámbito laboral o de la vida cotidiana sin pensar en cómo utilizar una aplicación del smartphone o equipo de cómputo para hacer más rápida y eficiente dicha actividad. Así que todos los procesos se van modernizando. Asimismo, los desarrolladores de tecnologías nos han ido haciendo más fácil la vida laboral y además nos acercan a personas que se encuentran a grandes distancias.
Las áreas de la salud no podrían quedarse atrás, es por ello que se han venido implementando en el mundo desde hace ya algunas décadas los programas de eSalud o Telesalud, de los cuales se deriva la telemedicina.
La telemedicina, también conocida como medicina a distancia, permite al paciente tener acceso a información sobre su estado de salud y la atención médica, mediante la transferencia de información desde dos puntos distantes haciendo uso de las tecnologías de la información y comunicación. Este concepto por cierto nos suena a todos muy atractivo, y de hecho lo es, pues imaginémonos que por medio de videoconferencias, videochats o videollamadas, el correo electrónico, la mensajería instantánea y las aplicaciones en equipos de cómputo o teléfonos inteligentes, podemos comunicarnos y enviar o recibir información a algún médico. Dependiendo de las necesidades y finalidad de la atención requerida, la comunicación puede darse de manera directa del paciente con el médico o a través de la interacción entre varios médicos. Con base en el servicio que se brinda se han descrito diversos tipos como son: la teleconsulta, el telemonitoreo, la teleradiología, la teledermatología, la telecardiología, la teleneuropsicología, el teleultrasonido, la telepsiquiatría, la teleenfermería, la telefarmacia, la telerrehabilitación, entre otros.
Podemos enumerar muchas aplicaciones de ese recurso, pero desde el punto de vista de muchos, la de mayor impacto radica en acercar los servicios de salud a las personas más vulnerables, evitando el traslado del paciente a un consultorio médico, hospital o incluso a otro municipio, estado o país distinto del sitio en el que se encuentra, brindándole el servicio a distancia, el cual puede incluir el diagnóstico, el tratamiento, el control o hasta el seguimiento de un paciente. Eso permite romper barreras geográficas y permite tener acceso a diversos servicios de especialidad médica a áreas rurales o zonas de desastre temporalmente inaccesibles. Otra de las ventajas es que permite tener segundas opiniones médicas o acercamiento con especialistas con localizaciones geográficas distantes. Además de que reduce costos de traslado de pacientes y/o personal médico, la toma de decisiones se agiliza, así como el diagnóstico y el tratamiento o acción que permita mejorar la salud del paciente. Una ventaja adicional es que elimina la posibilidad de que el paciente enfermo pueda transmitir enfermedades contagiosas al personal de salud involucrado en el diagnóstico a distancia.
La telemedicina debe hoy por hoy también ser una herramienta de apoyo en las etapas formativas de los profesionales de la salud, ya sea como parte del proceso educativo o de capacitación continua, por ejemplo, por medio de la transmisión de videoconferencias que de manera sincrónica o asincrónica se pueden mostrar procedimientos técnico-quirúrgicos innovadores que sean realizados por expertos en todos los hospitales o escuelas que cuenten con ese tipo de recursos.
En mi humilde opinión, las ventajas rebasan por mucho a amplia gama de desventajas que se nos puedan ocurrir. Como con todo proceso innovador existen detractores que apuntan a ver los defectos del mismo y señalan que se requerirán hacer grandes inversiones para la implementación de sistemas para el equipamiento y la capacitación del personal, así como enfrentarse a problemas de conectividad que pueden surgir en lugares poco accesibles, y se sugiere que habrá una disminución de la interacción médico-paciente o bien que se puede correr el riesgo de dar un diagnóstico incorrecto por transmisión de imágenes no claras o información incompleta.
El observatorio de telesalud del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (Cenetec), reporta a través de su sitio web que, a la fecha, Hidalgo está capacitado para la implementación de unidades móviles, y que al menos 10 hospitales del sector salud cuentan con el servicio de teleconsulta en nuestro estado. Es importante destacar que esos programas coadyuvarán en la disminución de los índices de rezago en salud en las comunidades, sin embargo la eficacia y éxito de estos dependerá de la disponibilidad de los recursos para la atención y tratamiento de los pacientes.

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