Cada vez que la ciudadanía acude a elegir a sus diputados, presidentes municipales, o cualquier otra autoridad cuya suerte de mando pase por las urnas, espera sentirse verdaderamente representada. Lamentablemente, las cosas no siempre suceden así. En ciertos casos, una vez electos los servidores públicos se olvidan del papel que les toca jugar en defensa de las causas que afectan a sus nobles electores. Ayer, diputadas locales de Hidalgo se pusieron la camiseta ciudadana y alzaron la voz para reclamar los actos de violencia política en razón de género y por todas las tretas durante el periodo de campañas recién concluido. Lamentablemente, el nivel de la cultura política en México mantiene hundido al país. Tenemos a una sociedad cada vez más azorada y menos comprometida con el desarrollo democrático. Un principio de la política es que no puede hablarse de la existencia de la democracia si no hay participación social. Paradójicamente, los actores políticos se han encargado de aniquilar esta incipiente conquista. Alegra ver a diputadas locales de diferentes fracciones políticas despojadas de sus intereses partidistas y lanzar un reclamo al aire por las recientes tropelías mostradas en el periodo proselitista. Se trata de un acto de sororidad para todas aquellas candidatas que fueron víctimas de actos cobardes de violencia política en razón de género. Ojalá que sus partidos que ellas mismas, las diputadas, representan reciban el mensaje fuerte y claro. Porque antes que políticas, son seres humanos, son mujeres, madres, hermanas, esposas, hijas. Enhorabuena por la unidad mostrada en la máxima tribuna del estado. De filón. Cayó otro canario en la jaula del lópezobradorismo. Ayer, Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional en el sexenio de Enrique Peña, fue capturado en Estados Unidos (EU), vamos a ver qué canta este pajarito.

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