Desde que tomó protesta como gobernador del estado, Omar Fayad lanzó como una de sus prioridades el combate a la corrupción: cero moches, nada de diezmos, advirtió. Cuando aún no cumple un mes su administración, Fayad no quita el dedo del renglón: “iremos a fondo en aquellos casos en los que algún funcionario esté atrás de casos de desfalco en las dependencias de gobierno, y tendrá consecuencias”, advirtió ayer el mandatario durante una entrevista con reporteros. Pero esta investigación lleva orden, explicó. Porque quien tiene la función de vigilar que el dinero público sea bien ejercido, en el caso de Hidalgo, es la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), órgano que en este momento revisa con lupa los posibles actos de corrupción que pudieron haber ocurrido durante el gobierno estatal anterior. Hay varios casos sospechosos de malos manejos, pero destaca, por ejemplo, el caso de Radio y Televisión de Hidalgo, donde la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un desvío de recursos por más de 100 millones de pesos. Y como ese, debe haber ejemplos similares que hoy ni siquiera son denunciados. Si realmente se trata de una política de gobierno, el mandatario Omar Fayad debe, primero, garantizar que la contraloría estatal haga su trabajo y prevenga casos como el de Radio y Televisión estatal. Ya veremos si el Ejecutivo estatal emprende una cruzada seria contra ese mal o si se queda como mera intención de novatos. De filón. La guerra por la repartición de comisiones no fue ajena al Congreso local. La repartición del pastel no dejó apáticos a los partidos, cuyos representantes lucharon por llevar más agua a su molino. Es la historia de cada legislatura.

Comentarios