El 6 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio, aspirante priista a la presidencia de la República, pronunció un memorable y a la vez insólito discurso cuestionando la vida democrática del país.

Hasta entonces, y después, no era previsible que un candidato aludiera y criticara al partido que estaba en el poder, y, mucho menos, si él provenía de la entonces omnipotente organización política.

La relación entre el que estaba y el que arribaba se marcaba con tersura, sin alusiones de distancias y de conceptos que tuvieran suaves matices de crítica.

Pero esa mañana, Colosio fue diferente.

Y se recuerdan, pese a los 25 años, partes emotivas de su alocución.

Dijo: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia.

“Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla.

“De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

“¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad! Es la hora de la nación.


Solo días después, el 23 de marzo, concurrió para encabezar un mitin en Tijuana, en la colonia Lomas Taurinas, considerada espacio bravo de la ciudad. Su esposa, Diana Laura Rojas no asistió al acto. Se conocía que enfrentaba un difícil padecimiento pancreático.

Meses más tarde, abatida, no sobreviviría. Dos hijos fueron legado del matrimonio.

De acuerdo con los hechos, y a través de imágenes que se han repetido infinidad de veces, se advertía a un candidato pleno, seguro, arropado por la ciudadanía.

A las 17:05 horas se vio al priista abrumado por sus seguidores y de pronto un brazo que se extendía y una pistola que se situó a centímetros de la cabeza del político, seguida de un disparo mortal.

Hubo confusión, asombro, después de afirmarse que el victimario, a quien se identificó como Mario Aburto, aún había tenido tiempo para accionar una segunda vez su arma.

El cuerpo exánime fue levantado casi de inmediato y conducido a una camioneta; a Aburto lo detuvieron. Se le notaba confundido, el rostro ya ensangrentado tras multitud de golpes anónimos de quienes pretendían castigarlo.

Luis Donaldo Colosio no recobró el conocimiento; el homicida fue encarcelado.

Minutos después le informaron a Diana Laura, quien desconsolada no podía entender a cabalidad lo ocurrido. Era de entenderse.

Pasaron los días y los meses. Se formaron cuerpos especiales de investigación, sobre todo para saber los orígenes del atentado y conocer a los instigadores.

A ciencia cierta surgieron dudas por la poca claridad de las conclusiones.

Aburto, el aparente asesino solitario, pasó a prisión; y ahí continúa.

El Revolucionario Institucional proclamó un nuevo candidato a la presidencia: Ernesto Zedillo.

Años después hubo una versión cinematográfica: Colosio, el asesinato, pero no pareció tan auténtica, por lo menos a la luz de sospechas y decires que circularon, hasta que se fueron atenuando con el tiempo.

En ese filme, dirigido por Carlos Bolasdo, participaron José María Yázpik, Daniel Giménez Cacho, Odiseo Bichir y Kate del Castillo.

Como presentación se escribió: “Hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasa todo”.

Ya 25 años transcurridos, se anuncia que bajo la producción de Netflix se iniciará una serie de ocho capítulos titulada “Historia de un crimen: Colosio”.

Las directoras serán dos mexicanas: Hiromi Kumata y Natalia Beristáin, bajo la responsabilidad de un equipo de investigación que encabeza Rodrigo Santos.

El tema no deja de ser espinoso, porque incluso algunos de los personajes de ese fatídico 1994 aún viven.

¿Habrá revelaciones inéditas, surgirán señalamientos a presumibles culpables?
Serie al fin, habrá que esperar al final.

Universidad en ascenso

El martes, en Libre por convicción Independiente de Hidalgo se publicó un suplemento especial del segundo informe de la administración universitaria, rendido por el rector Adolfo Pontigo Loyola.

Además del impecable diseño, contiene información resumida de importantes capítulos en que implícitamente se subrayan innegables avances de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Ante el gobernador Omar Fayad y el secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) Jaime Valls, así como docentes, personal administrativo y estudiantes, Pontigo Loyola refirió que la máxima casa de estudios de la entidad se consolida como institución visible y reconocida a nivel global.

Reconoció al Patronato Universitario y a su presidente Gerardo Sosa Castelán por su compromiso reflejado en el engrandecimiento de la institución. Dejó claro que los logros alcanzados son posibles a partir de la correcta gestión y administración de los recursos y que en 2018 la UAEH fue revisada en una ocasión por parte de la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) y en dos por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El mandatario estatal Omar Fayad dijo: “La UAEH siempre contará con mi respaldo, mi respeto y mi solidaridad”.

Por su parte, Jaime Valls, de la ANUIES, resaltó: “Esa administración ha demostrado capacidad para impulsar el trabajo académico de la comunidad, dando cuenta de un mensaje responsable de los recursos que la sociedad le confía”.

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