La gente que busca el amor y la aprobación de los demás genera preocupación por mantener a las personas a su lado. Además, intentar alcanzar esto exige enormes cantidades de esfuerzo y energía. La incertidumbre de no conseguir la aprobación de los demás generaría un comportamiento inseguro y molesto.
¿Qué podría comenzar a pensar el hombre del ejemplo anterior para sentirse mejor? Algunas respuestas serían: “Aunque la amé mucho y esté muy dispuesto a entregarme a ella, mi amor no le obliga a que me quiera y se quede conmigo, tiene derecho a tener sus propios sentimientos y conductas con respecto a mí”; “a pesar de que me gustaría que ella se quedara a mi lado, no necesariamente tiene que estar conmigo para que yo sea feliz”; “sería desafortunado si termináramos la relación pero no sería horrible y podría soportarlo”. Este tipo de pensamientos cambiarían las consecuencias emocionales y conductuales descritas anteriormente.
Dentro de la tercera demanda, la exigencia radica en la comodidad, la persona pide que las cosas sean fáciles y que la vida no le demande tanto. Para ilustrar con un ejemplo imaginemos a una chica que prefiere evitar la realización de sus tareas escolares porque le resulta más divertido ver la televisión en lugar de terminar sus trabajos pendientes. Ella piensa, “es más fácil evitar, que afrontar ciertas responsabilidades en la vida” ¿Qué pasaría si tiene que dedicarse una semana entera a un trabajo que equivale a 70 por ciento de su calificación final? Tal vez pensaría que le da flojera iniciarlo, que lo terminará a última hora o que simplemente lo dejará para después. Seguramente se pondría ansiosa o se frustraría ante la poca motivación y la presión escolar que tiene.
Aunque a veces resulta cómodo abandonar determinadas actividades por considerarlas desagradables, esto trae grandes consecuencias negativas, por ejemplo el dejar de estudiar, de trabajar o de realizar cualquier actividad que requiere esfuerzo físico o psíquico. Si las cosas se evitan, la existencia se hará más fácil, pero a la vez aumentará el grado de inseguridad y desconfianza personal.
Entonces, ¿qué cambios en su pensamiento podría comenzar a generar para aliviar su frustración ante las tareas pendientes? Esta chica podría comenzar a generar ideas como “sé que tengo que terminar esto y ello incluye cierto grado de esfuerzo”, “las cosas en el mundo no son fáciles y no tienen por qué serlo”; con este tipo de pensamientos ella podrá realizar sus actividades con menos frustración y mayor motivación.
Para la terapia cognitivo-conductual todos los seres humanos desarrollamos un sistema de creencias sobre el cual nos basamos para valorar o enjuiciar a los demás, a nosotros mismos y a los acontecimientos. Nuestras creencias individuales son enteramente nuestras. Buena parte de lo que consideramos como bueno o malo, correcto o equivocado lo hemos aprendido de nuestros padres y de nuestro grupo social. La mayoría de las veces no nos tomamos el tiempo para cuestionar nuestras creencias erróneas y comenzamos a vivir el malestar emocional que deriva de las mismas. La psicoterapia cogntivo-conductual nos permite aprender a identificar, evaluar y modificar aquellos pensamientos que generán nuestro malestar emocional y con ello modificar nuestro estilo de vida, facilitando la obtención de nuestras metas.
Cabe mencionar que la terapia cognitivo-conductual no considera a los pensamientos como buenos o malos, negativos o positivos, sino que los clasifica como funcionales y disfuncionales, esto quiere decir que aquellos pensamientos que no te están siendo útiles para alcanzar una meta que deseas (disfuncionales) son los que hay que identificar para poder realizar modificaciones en su contenido. Pensemos que si deseas sentirte más tranquilo durante un exposición frente a tus compañeros de trabajo, pensamientos como “me están mirando”, “van a pensar que soy bastante incompetente”, “seguro están hablando de mí”, no van a permitirte relajarte y por lo tanto te alejarán de la meta de sentirte tranquilo, cumpliendo así la característica principal para considerarlos disfuncionales.
Es importante mencionar esto porque la terapia cognitivo-conductual no pretende sustituir pensamientos negativos por pensamientos positivos, si alguien fue diagnosticado con una enfermedad degenerativa no se pretende que piense que “todo va a estar bien” o que “la enfermedad va a desaparecer”, sino que encuentre pensamientos más apegados a la realidad que le permitan alcanzar metas coherentes como “estar enfermo no es agradable, pero no es lo peor que puede pasarme y hay otros elementos en mi vida que pueden ayudarme a sentirme mejor”.
Es momento de poner mayor atención a lo que estás pensando sobre ti, sobre el mundo y sobre los demás. Una vez que logres identificarlo podrás saber porqué surge tu malestar emocional. ¿Cuál es la demanda que predomina en ti? ¿Qué tipo de pensamientos están siendo contraproducentes en tu vida? ¿Cómo reaccionas ante los eventos y estas conductas como están afectando tu vida? Tú tienes la responsabilidad sobre tu bienestar emocional, aprende a cambiar tus pensamientos y sustitúyelos por algunos que te hagan sentir más tranquilo, menos enojado, menos triste o menos ansioso. Si el proceso no está siendo sencillo, busca el apoyo de un psicoterapeuta cognitivo-conductual que te ayudará a realizar cambios importantes en tu manera de pensar, sentir y actuar, y así alcanzar tus metas.

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