Nací varón.
El deseo se agita bajo mi piel
Con violencia de varón,
Con alardes de varón.
Mi carne se yergue al presentir la hembra,
Muerde
Y el aroma de mi lascivia
Ahuyenta a las esclavas, a las infecundas,
A las que en su casa
Cubren los espejos para no verse.
(Fragmento de La Ofrenda debida, premio de poesía Efrén Rebolledo 2011)

Fue con este poema que Agustín Cadena me conquistó por siempre. Aunque ya me había llamado mucho la atención cuando mi querida periodista Aidé Cervantes Chapa lo citó en su tesis como referente obligado de la literatura en Hidalgo.
Varias veces vi anunciado su taller de narrativa, pero dudaba de mí misma. ¿Puede una periodista aspirar a escribir con destellos literarios? Otra amiga muy linda, la escritora María Elena Ortega, me animaba contándome su maravillosa experiencia de aprender con él, la forma en que te guía a pulir tus textos para que se convirtieran en brillantes, claro, luego de tallarlos con mucha paciencia.
Y por fin, este verano me animé, tomé aire cinco veces, recordé mi destino forzado de bellairosa y le saqué punta a mis lapiceros. Me puse mi vestido del gato enigmático que inspira a Alicia a hacer maravillas y tres gotitas de perfume para atraer a mi buena estrella. El primer día llegué temprano, ya estaba ahí don Agustín. Serio, muy serio. Yo quería decirle: “Me encanta cómo escribe”. Pero solamente atiné a preguntarle si en esa sala era la clase. Desde ese instante advertí en su mirada ese amor por la literatura compartida. Fue así como durante varias semanas escuché todas las historias posibles e imposibles. Los comentarios más descabellados y los más solidarios. Tomaba nota de lo que podía ayudarme y cuchicheaba con mi amiga Silvia Rodríguez cuando la crítica se desbordaba. Confieso que temblé discreta cuando leí mi texto y lo bendije gozosa cuando mi maestro lo convirtió en mapa de sirenas aprendices de literatura.
Poco a poco su sonrisa, su voz y su peculiar estilo hicieron de cada sábado un rinconcito de gozos literarios, esa esperanza de que pueda escribir mejor, un cautiverio para encerrarme en mis textos y descubrir lo que deseo compartir. Presiento que surgió una linda confabulación, pues la literatura se volvió más cómplice de mi periodismo. Gracias Agustín por compartir tu sabiduría y tus emociones, tus comentarios honestos y cada latido literario de tu corazón. En la FUL, cuando lleve a mis grupos, les presumiré que todos esos libros que se exhiben con tu firma, desde Dibujos a lápiz hasta La ofrenda debida, deben leerlos porque los escribió mi maestro querido, Agustín Cadena, escritor hidalguense de voz bella y literatura airosa. Oh y la FUL ya se inaugura este viernes 26 de agosto. Recuerden que estará abierta hasta el 4 de septiembre.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.