2014. A fuerza de necedad, con una pequeña-enorme ayuda de mis amigas, con el entusiasmo de Mayte Romo –mi editora–, bendiciones con perspectiva de género y la fuerza de la sororidad de la buena, ya hace tres años que surgió un libro que quiero profundamente, que todavía veo exhibido en diferentes escenarios. Sí, Las que aman el futbol y otras que no tanto, fue un milagro editorial.
Fueron tiempos en donde parecía tener todo en contra, tiempos en que la vida me demostró que pese a las oscuridades cercanas siempre hay una mano amiga, una sonrisa solidaria, la fe en la amistad. Así 26 mujeres y un hombre intentamos responder en ese texto lo que significa el futbol en nuestras vidas. Algunas relatamos nuestro amor, otras argumentaron por qué no les gusta tanto.
Y en estos días que he visitado mi querida Feria Universitaria del Libro (FUL) me conmueve profundamente ver mi libro. Por supuesto, me encanta cuando lo compran o casi lloro cuando uno de los vendedores, que me vio hojeándolo, me dijo, todo experto y con la finalidad total de venderlo: “Se lo recomiendo, es un libro muy bonito, trae buenos textos sobre las mujeres y el futbol”. Es un orgullo que estudiantes lo citen en trabajos académicos. Que a tres años de su existencia lo sigan queriendo presentar en algún espacio académico. Que la gente lo recuerde. Que sea la llave para dar una conferencia en España, crear otro texto. Así, hace unos meses el doctor Luis Manuel Lara –de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez– me escribió y lo primero que hizo fue hacer referencia al libro y reiterar lo mucho que le había gustado, y que por eso me invitaba a colaborar en un proyecto sobre deportes y género. Por supuesto, acepté gustosa.
Es así como ahora estoy haciendo una investigación sobre la selección femenil de 1971, que fue subcampeona, que llenó el estadio Azteca, que ganó siempre la primera plana, que sorprendió a los periodistas, que hizo rabiar a los columnistas necios de que el futbol no era cosa de mujeres. Entre esas maravillosas futbolistas estaba Elvira Aracén, mi ídola. Fue muy emotivo para mí encontrar en la prensa de esa época una imagen de ella, recostada en una camilla y leer el pie de foto:
“Abrazando su oso de peluche, que veló sus magníficas intervenciones al fondo de la cabaña, la portera mexicana Elvira Aracén reposa agotada y se toma el oído izquierdo, donde fue lastimada por un puñetazo italiano que al fin de cuentas no supo de dónde llegó. Al término del encuentro que bien ganaron las mexicanas, Elvira sufrió una ligera crisis nerviosa.”
El futbol, ese deporte que mi papá me enseñó a querer y a disfrutar, a gritar gol con el alma. El futbol, que de niña no pude practicar porque no se nos permitía. El futbol, del que sigo escribiendo desde textos académicos hasta cuentos. Ese deporte que provocó mi libro más querido: Las que aman el futbol y otras que no tanto. De seguro, lo volveré a comprar para disfrutarlo con cariño. Espero que en la FUL lo quieran adquirir y confirmen que el futbol siempre provoca grandes pasiones.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.