Los movimientos sociales han hecho uso de las tecnologías de información y comunicación para promover sus eventos, ideologías, propuestas, en general sus acciones a todas las personas interesadas en ello. Uno de los principales movimientos que se valió de ese medio para darse a conocer no solo a nivel local o nacional, si no internacional fue el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

De acuerdo con la investigadora Martha Soria de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco nos encontramos en un capitalismo cognitivo que se representa en la violencia masiva y en línea, para lo que la cultura hacker ha apoyado al uso y creación de software que en este caso apoye los movimientos feministas conformando así el hackfeminismo.

Diversos teóricos han analizado el dominio de la técnica y las herramientas desde la idea de la humanidad usando sus recursos para transformar los materiales e inventar diferentes máquinas y equipos, sin embargo, este análisis ha dejado fuera la división sexual del trabajo. Es decir, qué posición han tenido las mujeres en todo este proceso de creación y desarrollo, que tradicionalmente ha convertido a este sexo en sirvientas de la fuerza de trabajo masculino.

Por ejemplo, se persiguió a las curanderas, que poseían un gran conocimiento de la técnica, es decir del uso de la herbolaria, pero que se confrontaba con el conocimiento científico que el orden patriarcal del capitalismo estaba estableciendo. Esto, implicó, alejar a las mujeres de cierto tipo de saber.

El surgimiento de las tecnologías computacionales llevó a generar técnicas y herramientas que conllevan al saber-hacer. Es decir hay que tener un conocimiento base para luego poder ejecutar los programas. El movimiento hacker surgió cuando estas tecnologías que solían ser abiertas a todo el que tuviera ese conocimiento se cerró, no cualquiera podía acceder al conocimiento detrás del programa computacional.

La ética hacker propone la creación del software libre, lo que el ciberespacio ha permitido ampliar y darle mayor sentido a un universo no totalizador y abierto. Así es como en este espacio virtual, las mujeres han encontrado la posibilidad de extender su cuerpo físico y apropiarse de un espacio que puede romper con la estructura patriarcal.

El espacio virtual ha permitido sacar a la tecnología de la lógica del sometimiento llevando a este espacio la lucha del feminismo de manera libre. Así, de acuerdo con Martha Soria, nos encontramos con cuatro cuadrantes principales. 1) Mujeres que no hacen uso de las tecnologías de información y comunicación, o lo hacen de manera asistida; 2) Mujeres que hacen uso de estas tecnologías para sus actividades cotidianas; 3) Mujeres hacker-pre coder, es decir, que hacen uso de software libre y dominan parte de la técnica; 4) Mujeres hacker-coder que desarrollan este tipo de software.

El análisis de esta investigadora es muy interesante, cuando es fácil detectar que el acceso de las mujeres a las tecnologías de información y comunicación está limitado, como en cualquier otro tipo de actividad, por cuestiones propiciadas por el machismo y el patriarcado. Por ejemplo, aunque hay más mujeres en uso de las redes sociales este porcentaje disminuye fuertemente dentro de las estadísticas de compra en línea. Por lo que detectar a un grupo que no solo hace uso de estos medios digitales, sino que además conoce de su funcionamiento y llega a desarrollarlo también es un estudio valioso.

Es así como surge un hackfeminismo que no solo implica el conocimiento de la técnica dentro de un espacio tecnológico, sino que se mezcla con el ciberactivismo que los espacios de las web 2.0 les proporcionaron al movimiento. Esto ha implicado el apropiarse de la tecnología para promover el feminismo en el entorno digital.

La brecha digital de las mujeres es amplia en el mundo, este tipo de movimiento busca que esta brecha se reduzca y el acceso a las tecnologías digitales sea cada vez más extenso para ellas, explotando, así, la propuesta de un espacio globalizado y universal, de acceso abierto y libre, conceptos ampliamente aceptados y buscados dentro de los movimientos feministas.

Hablar de la brecha digital de género es tan importante como todas las demás propuestas de análisis del tema. Les recomiendo conocer el trabajo de la Escuela Feminista (https://escuelafeminista.red) que busca reducir esta brecha entre mujeres en Latinoamérica.

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