La fuerte actividad mundial realizada para ese festejo contrasta con la nula actividad en México

JOSÉ LUIS IMBERT PALAFOX

Pachuca.- Transcurre la segunda mitad del Año Internacional de la Tabla Periódica, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), y la fuerte actividad mundial realizada para ese festejo contrasta con la nula actividad en México.

Al mencionar la tabla periódica quizás el primer recuerdo para muchas personas es su época como estudiante, cuando debieron memorizar nombres de elementos químicos y su nomenclatura para aprobar la materia de química.

Pero ese complejo sistema de clasificación es la base para el desarrollo científico de la química y la física, así como para muchas otras ciencias como la biología, la astronomía, la geoquímica y la medicina, por ello su importancia.

Además, el año internacional coincide con el 150 aniversario de la publicación del primer modelo de la tabla periódica, y debería ser un buen pretexto para los gobiernos de países como México para impulsar las carreras profesionales de ciencias exactas entre su población infantil y juvenil, así como fortalecer la labor científica en áreas como la química y la física, y realizar divulgación de los avances de la ciencia alrededor de los elementos.

Su origen e importancia

Encontrar las semejanzas y diferencias, tanto en las estructuras atómicas como en las propiedades reactivas de toda la materia del Universo hasta “el infinito y más allá”, era y continúa siendo una tarea muy ardua, llena de trabajo, sacrificios y satisfacciones.

Muchos de los premios Nobel en física y química se los han dado a ese tipo de hombres y mujeres de gran excepcionalidad, porque lograron construir un alfabeto que nos permite comprender la manera en que está construido y nos habla el Universo. Eso es la tabla periódica de elementos químicos.

En marzo de 1869, cuando el conocimiento de la estructura atómica y el modelo atómico era aún muy simple, descubrir la periodicidad en el comportamiento físico y químico, así como la organización de los átomos y establecerla como la ley periódica, solo podía ser formulada por un hombre dotado de un extraordinario poder predictivo, con una capacidad excepcional por el trabajo, el esfuerzo y el estudio, el científico ruso Dmitri Mendeléyev (1834-1907), quien actualmente es considerado como uno de los padres de la química moderna.

Hace 150 años, ese químico creó la primera tabla donde incluyó los 56 elementos conocidos hasta ese momento, pero predijo que varios elementos la completarían y dejó espacios para los que se descubrirían en el futuro. Ahora se compone de 188.

Mendeléyev no fue el primero en intentar ordenar los elementos químicos en función de su estructura y propiedades, pero se le considera el padre de la tabla periódica moderna y la razón es porque estableció un orden que aún se utiliza en la actualidad.

¿Qué nos dice ese sistema?

La tabla periódica registra los elementos químicos ordenados por su número atómico, su configuración de electrones y sus propiedades químicas. Las filas se denominan periodos y las columnas grupos.

Algunos grupos de elementos tienen nombres, por ejemplo, el 17 es el de los halógenos y el 18 el de los gases nobles.

Los elementos registrados en la tabla periódica son sustancias de un solo tipo de átomos, es decir, la partícula más pequeña e indivisible de la materia que puede intervenir en una reacción química, y ordenados de acuerdo con sus propiedades físicas y químicas.

En la actualidad, los gases nobles, halógenos, metales y no metales tienen un símbolo y un lugar en la tabla periódica.

En cada uno se indica, además de su peso y masa, la cantidad de neutrones y protones que hay en el núcleo, así como el número de electrones que giran en las orbitas o niveles energéticos.

A la izquierda están los metales, cuya propiedad química es ceder electrones, y a la derecha los no metales, cuya propiedad es aceptarlos, y de esa manera el par oxidación-reducción se complementa.

En las clases de química y física los estudiantes tienen muchos dolores de cabeza, desvelos, horas de estudio y reflexión para comprender la nomenclatura en la tabla periódica, pero en realidad no es tan complicado.

Por ejemplo, el galio se escribe Ar: 3d104s24p1 y el radon: 1s2 2s2 2p6 3s2 3p6 3d10 4s2 4p6 4d10 5s2 5p6 4f14 5d10 6s2 6p6; y la lectura es muy simple, pues el primer número indica el nivel de energía, las letras el tipo de orbital y el número que sigue la cantidad de electrones. De esa manera, hay siete u ocho niveles de energía; hay cuatro tipos de orbital: s, p, d y f; y en cada uno de ellos caben dos, seis, 10 y 14 electrones.

Todos esos junto con uno que se denomina giro o espín y que puede tener valor del giro izquierdo o derecho (más o menos) se conocen como números cuánticos. Y de esa manera se va introduciendo al estudiante en el campo de la química cuántica.

Es importante recordar que de manera reciente incluyeron cuatro nuevos elementos superpesados: el nihonio, moscovio, teneso y oganesón.

Finalmente, el conocimiento, la innovación, las predicciones, la organización de los elementos químicos con los que está construido el Universo, podrían jugar un papel aún más fundamental en el futuro no solo de la física y química, sino también en la biología, la astronomía, la geoquímica, la medicina, incluyendo todo el discurso científico de lo que ahora se denomina desarrollo sustentable.

Universidades, centros de investigación y sociedades de química programaron diversas actividades a lo largo de 2019, ojalá sean contagiadas las instituciones mexicanas, especialmente en Hidalgo; aún quedan meses para hacerlo.

José Luis Imbert Palafox

Es doctor en ciencia con especialidad en microbiología por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Realizó dos estancias postdoctorales en la Universidad Yeshiva y en la de Michigan, en Estados Unidos.

Es químico-fármaco-biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y cuenta con maestría en biomedicina por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde 1999 es profesor investigador en el área académica de medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Sus líneas de investigación son principalmente alrededor de las enfermedades de Chagas y el dengue.

Ese complejo sistema de clasificación es la base para el desarrollo científico de la química y la física, así como para muchas otras ciencias como la biología, la astronomía, la geoquímica y la medicina

La conmemoración debería ser un buen pretexto para los gobiernos de diversos países para impulsar las carreras profesionales de ciencias exactas entre su población infantil y juvenil

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