IGLESIA, HISTORIA Y SOCIEDAD. El exconvento de San Andrés de Epazoyucan

El exconvento de San Andrés Epazoyucan es un conjunto formado por su iglesia, convento con sus anexos, capillas posas, capilla abierta y atrio. Está considerado como uno de los inmuebles más brillantes de la arquitectura conventual mexicana de la primera mitad del siglo XVI y portento de belleza de estilo tequitqui levantado por los frailes agustinos entre 1550 y 1570.


Aunque el cronista Grijalva no refiere específicamente el por qué los agustinos seleccionaron el nombre de san Andrés al convento que fundaron en Epazoyucan, es muy probable, que influenciados por la reforma religiosa imperante en España, de purificación espiritual y retorno a los ideales del cristianismo evangélico, los agustinos pensaran en un nombre especial para su convento y particularmentre relacionado con la evangelización. San Andrés nació en Betsaida, población de Galilea y tuvo el honor de haber sido el primer discípulo de Jesús. Según el Nuevo Testamento, en el día del pentecostés, san Andrés recibió al espiritu santo y dice la tradición que de inmediato se puso a predicar el evangelio en tierra de paganos, con gran valentía, obrando milagros y prodigios. Sin embargo, su labor predicadora le ocasionó la muerte. Al respecto, una tradición muy antigua argumenta que san Andrés murió crucificado y su cuerpo fue amarrado en forma de “X”. Así, San Andrés tiene un profundo significado cristiano ligado inevitablemente a la evangelización en tierras paganas y al buen ejemplo cristiano que los frailes agustinos trataban de comunicar a los indios. El convento funcionó como un espacio para la evangelización de los indios y al mismo tiempo propició la integración de la sociedad indígena a la hegemonía de la corona hispana. En las instalaciones de convento, y desde el mismo convento, los frailes enseñaron a los indígenas las nuevas formas de convivencia social, política y económica que se estaban imponiendo en las ruinas del colapsado mundo indígena. El simbolismo cristiano del convento, su propia arquitectura, las imágenes religiosas y los espacios conventuales pusieron en contacto a los indígenas con la nueva religión cristiana. La pintura mural, el mobiliario, los útiles del templo, y toda su simbología representada por números, figuras geométricas y huestes divinas tuvieron la finalidad de plantar en las conciencias indígenas un modelo de conducta cristiana aceptable para los frailes y para la autoridad colonial. Las manifestaciones artístico-religiosas, las procesiones, las danzas y la música utilizada para la liturgia fueron auspiciadas por el convento y sirvieron para complementar la conquista espiritual del indígena, conquista que aseguró y facilitó el sojuzgamiento del indio dentro de un contexto socio-religioso sui generis colonial.

Investigador UAEH-ICSHU