Hidalgo perdió a un hijo adoptivo

De luto el Realismo Nacionalista en Hidalgo; adios a Arturo Moyers

Arturo Moyers Villena nació en Los Mochis, Sinaloa, el 2 de enero de 1938. Ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas en 1954 para luego regresar a Sinaloa en 1957 como discípulo de Erasto Cortés en el taller de artes plásticas de la Universidad de Sinaloa. En aquel entonces realizó escenografías para el grupo Teatro Universitario Sinaloense, convirtiéndose luego en el director del propio taller de artes plásticas. En 1969 su militancia de izquierda y la represión política lo obligaron a abandonar Sinaloa y trasladarse a la Ciudad de México. Allí, Mario Orozco Rivera lo presenta con David Alfaro Siqueiros, quien lo incorpora al equipo de trabajo con el que realizó su última gran obra: La marcha de la humanidad del Polyforum Cultural.

Alimentado por las preocupaciones sociales del arte mexicano de la primera mitad del siglo XX, alejándose de las tendencias hacia el arte no figurativo o neofigurativo de la segunda mitad del siglo XX, Moyers fue uno de los últimos seguidores de ese anhelo por hacer un arte del pueblo y para el pueblo que ponga de manifiesto la necesidad de transformar a la sociedad a través de la acción revolucionaria.
En 1985 Arturo Moyers se establece en Hidalgo. El arquitecto Guillermo Rossell de la Lama, quien participó en la construcción del World Trade Center y del Polyforum, lo conoció trabajando con Siqueiros y lo invitó a pintar los muros que anteceden el ingreso al palacio legislativo en Pachuca. Enamorado de Hidalgo se estableció primero en Matilde y poco después en Huasca, donde construyó una casa integrada plenamente al paisaje natural.
Formado en su juventud en las luchas sociales a finales de los 60 y forjado por la perspectiva socialista de la Escuela Mexicana de Pintura, Moyers era convencido materialista y ateo. Sin embargo, desde fines de los 70 se acercó a lecturas que hablaban sobre la evolución espiritual del hombre y en 1982 se convirtió en discípulo de Sathya Sai Baba, maestro indio que predicaba la unidad esencial de todas las religiones y la necesidad de una práctica espiritual que permitiera el desarrollo del amor.

“La vida
entera es amor…
el artista solo
es un canal a
través del cual se manifiesta
el supremo
poder creador”

Esto trajo consigo que se alejara de los círculos artísticos de la Ciudad de México, envueltos en el torbellino de la mercantilización del arte, prefiriendo la austeridad y tranquilidad de su casa en Huasca; asimismo introdujo en su obra una preocupación constante por representar la dimensión cósmica del hombre y el mundo, especialmente en sus cuadros de caballete. “La vida entera es amor -decía Arturo Moyers-. No hay otra cosa que Dios como energía vibrando en todo el universo. El artista solo es un canal a través del cual se manifiesta el supremo poder creador”.
Establecido permanentemente en Hidalgo, esporádicamente salió para realizar la pintura mural de la iglesia parroquial de Liberty County Community en Cleveland, Texas, 1997. Dos años más tarde pintó un mural sobre Sathya Sai Baba para el Museo de las Religiones en Puttaparthi, India. En 2009 regresó a Sinaloa para pintar el mural conmemorativo del centenario y bicentenario en el palacio de gobierno de Culiacán y recibir en 2010 el Premio de Artes de Sinaloa. La salud de Arturo comenzó a deteriorarse, regresó a Huasca y luego su esposa decidió quedarse en Matilde para ofrecerle mejor atención a su larga enfermedad.
En su estudio, rodeado de algunas de sus mejores obras de caballete, Arturo Moyers Villena murió el pasado 3 de febrero. Hidalgo perdió a un hijo adoptivo, el arte mexicano a uno de los últimos exponentes del realismo nacionalista que optó por una obra de contenido espiritual en la última fase de su trayectoria pictórica.

Vida y obra de un maestro

Los murales de la Cámara de Diputados de Hidalgo, realizados en 1985, fueron restaurados por el mismo autor en 1999. Obra dividida en dos partes correspondientes a sendos edificios de oficinas del Poder Legislativo a izquierda y derecha del salón de sesiones del Congreso estatal. Cada uno de los edificios pliega sus muros en tres secciones exponiendo 250 metros cuadrados de soporte pictórico.
Siguiendo los principios de la Escuela Mexicana de Pintura, este mural tiene un objetivo claramente didáctico. Pretende sintetizar la historia nacional y presenta a los personajes históricos como héroes dentro de un proceso de liberación y realización social. La calidad pictórica de Moyers Villena es indudable, resuelve con atino los espacios y logra retratos de gran calidad, destacando sobre todo el de Zapata, por quien el pintor tiene especial predilección.
En 1986 volvió a tener un soporte de grandes dimensiones, 600 metros cuadrados, en la barda del depósito de agua a la entrada de Mineral del Monte, viniendo sobre la carretera desde Omitlán. El tema, encargado por la compañía Real del Monte y Pachuca, es la primera huelga en América. Alude al levantamiento de los mineros entre julio y agosto de 1766 en la mina de la Vizcaína por la intención de Pedro Romero de Terreros de suspender el “partido”, con el cual los mineros podían obtener un ingreso extra tras el pago de su jornada. Moyers reinterpreta en una forma completamente moderna aquella lucha social de los trabajadores colocando al centro de la composición, la figura de un gran minero rompiendo unas cadenas.

La calidad técnica,
la dimensión
social y el valor
artístico de la obra
de Arturo Moyers
Villena permiten
considerar que
estos murales
son un patrimonio
cultural invaluable
para Hidalgo

Avecindado en Huasca de Ocampo desde 1986, pintó en escuelas públicas retratos de algunos personajes históricos: Melchor Ocampo en la primaria del mismo nombre de Huasca; Emiliano Zapata en la primaria Puente de Doria; José María Morelos en el plantel Zembo, y José María Pino Suárez en Santa María Regla.
En el mismo y productivo año 1986, pintó el túnel del exconvento de San Francisco de Pachuca, hoy Centro de Artes. Se trata de la evolución del universo, dominada por un gran retrato de Charles Darwin. Sorpresivamente, esta obra manifiesta por primera vez en su obra pública, un interés de carácter religioso ya que las paredes contrastan y sintetizan fe y ciencia para explicar la realidad.
En el edificio de la Secretaría de Educación Pública en Pachuca, pinta el mural Educación mexicana (1987), tristemente abandonado a su suerte por las autoridades correspondientes y que se encuentra en deterioro. El tema de la educación es retomado en el edificio del Centro Hidalguense de Estudios Superiores, donde pinta un gran retrato de su fundador en 2006.
La calidad técnica, la dimensión social y el valor artístico de la obra de Arturo Moyers Villena permiten considerar que estos murales son un patrimonio cultural invaluable para Hidalgo.

Cronología: muralista

1973  Homenaje al maestro Da Vinci, Selmec, Ciudad de México

1976 La Revolución Mexicana es seguridad social, aseguradora Hidalgo, Ciudad de México.

1979 Vida de Emiliano Zapata, Cuernavaca, Morelos.

1982 Génesis,residencia Ceceña, Ciudad de México.

1983 Simón Bolívar, senado de la República, Ciudad de México.

1984 Cósmico,casa de la cultura de Hermosillo, Sonora.

1984 Prometeo libre, Universidad Autónoma de Sinaloa.

1985 Nacionalismo revolucionario, centro cívico del Congreso de Hidalgo, Pachuca.

1986 El origen de la vida, túnel del exconvento de San Francisco, Pachuca.

1986 Murales sobre personajes históricos en escuelas rurales de Huasca.

1987 La primera huelgaen América, Mineral del Monte.

1988 Educación mexicana, Secretaria de Educación Pública, Pachuca.

1990 Vida y muerte del caudillo del sur, palacio de justicia, Cuernavaca.

1997 Madre Teresa de Calcuta, Cleveland, Texas.

1999 Sri Sathya Sai Baba, Eternal Heritage Museum, Puttaparthi, Andhra Pradesh, India.

2010 La luz de la Independencia es el Sol de la nueva era en el devenir de la patria, palacio de gobierno, Culiacán.