“Batalla de los mecos” en Jaltocán

Amanece en Jaltocan, el aire está impregnado del ancestral y tradicional zacahuil que se cuece en el horno de barro y que se arrulla con el cantar de los gallos y trino de los pájaros que anuncian la anticipada primavera y la captura de los hombres.
Con los primeros rayos de Sol, salen los habitantes para organizar “la batalla de los mecos”, guerra de sexos, como le llaman a pintarse unos contra otros. Los hombres son capturados por las generalas y depositados en la cárcel municipal, como reza la tradición.
El primer día en el Carnaval hay actividades que por tradición desde la época prehispánica siguen presentes, siguen manteniendo la esencia del enigmático Nahuatilis, conmemoración que luego de ser mestizada actualmente es conocida como Carnaval.
El primero de los cuatro días de carnaval es el lunes, dos días antes del Miércoles de Ceniza; las mujeres, encabezadas por la Generala, se preparan para capturar a todos los hombres que se les atraviesen en el camino, en ocasiones los visten con ropa de mujer, para llevarlos amarrados hacia la cárcel improvisada para esta fiesta. La crujía: el traspatio de la presidencia municipal donde aguardan varias mujeres, algunas propinan golpes a los prisioneros.
Al acercarse, los hombres pueden entrar a esta prisión. Sin embargo, no podrán salir hasta que el reloj marque las 12 horas.
Es el mediodía; la banda de viento sigue tocando mientras varios prisioneros, ahora travestis quienes gritan “muera la Generala”, ya se encuentran con el rostro pintado al igual que todas sus captoras.
Es hora de salir.

Todos se preparan para el recorrido por los barrios. Iniciará desde la presidencia municipal, la cual desde muy temprano luce muñecos y banderas de distintos colores representativas de cada barrio.
Al ritmo de la música de viento, los anteriores detenidos y sus captoras marchan por las calles visitando y pintando a quien se encuentran a su paso. Es posible apreciar que los vehículos tienen que frenar su marcha, para ser pintados en el rostro; conocedores de la tradición, la mayoría colabora con las actividades de esta fiesta.
Y concluyen los recorridos por las calles, puede observarse la alegría de los participantes, quienes consideran hicieron un buen trabajo al pintar los rostros de las personas que tuvieron, según las perspectivas, el gusto o disgusto de encontrarse con los participantes del evento.
Pero la fiesta continúa, se reparte el tradicional zacahuil, además se distribuyen refrescos.
En el marco de la celebración, el alcalde Hipólito Hernández Aquino hace un llamado a que visiten Jaltocan, y a los lugareños, para que sin distinción de ideologías, participen en las tradiciones que forman parte de la cultura del municipio.
Una de las fiestas más esperadas y tradicionales inició. Según los lugareños, por su trascendencia y participación de personas de todas las edades, es de las celebraciones con mayor importancia en la cultura y usanzas del pueblo jaltocanense.