La revolucionaria Elisa

La célebre cárcel de Belén, la tuvo entre sus muros, la revolución, entre sus filas. Elisa Acuña Rossetti, profesora, periodista y una de las mujeres cuyos nombres quedaron para siempre inscritos en la historia de la nación. Por educadora, por antireeleccionista, por
revolucionaria.
Nació en Mineral del Monte, Hidalgo, en 1887. Fue profesora desde los 13 años y muy poco tiempo después se afilió al Club Liberal Ponciano Arriaga, fundado por Camilo Arriaga.
En 1901 participó en el primer Congreso de Clubes Liberales. Su actitud combativa se evidenciaba en sus artículos publicados en el periódico Excélsior de Veracruz. Desde allí, atacaba al gobierno de Porfirio Díaz. Entre las agrupaciones que integró se encuentra el Club Liberal Mexicano y el Club Antirreeleccionista
Redención.
Junto a Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, y Dolores Jiménez y Muro, fundaron el grupo “Hijas de Cuauhtémoc” mediante el cual exigían cambios políticos.
En 1904 fue encarcelada en el reclusorio de Belén, por sus posiciones políticas, junto a Juana B Gutiérrez. Al quedar libres, redactaron el periódico Fiat Lux, de tendencia socialista. Luego, desde el exilio, en San Antonio, Texas, redactó el periódico Vesper que, con interrupciones, duraría hasta 1935.
Fue parte de la dirección del Partido Liberal Mexicano, muchas de cuyas ideas se forjaron en esa misma cárcel de Belén, donde fueron encerrados tantos intelectuales revolucionarios, como doña Elisa.
En 1908 fundó la organización Socialismo Mexicano, y en abril de 1910 participó en la organización de la Gran Convención Nacional que apoyó la candidatura de Francisco Madero a la presidencia mexicana. Fundó el periódico La guillotina, y de 1911 a 1912 colaboró en el Nueva Era.
Por estos años se produjo el distanciamiento entre ella y Juana Gutiérrez, y los hermanos Flores Magón (con quienes se relacionó desde muy joven) por discrepancias que no dirimieron y que incluyeron algunas acusaciones cruzadas.
En 1913, triunfaba la conspiración de Victoriano Huerta, quien asumía el poder por la fuerza. Doña Elisa estuvo entre los valientes intelectuales que atacaban al régimen golpista, mediante encendidos manifiestos y panfletos. A raíz de esto, fue nuevamente perseguida.
En 1914 se vinculó al partido de Emiliano Zapata, actuando como enlace con los carrancistas.
Después de finalizado el periodo revolucionario, trabajó en el Consejo Feminista Mexicano, en la Liga Panamericana de Mujeres y en el departamento de prensa de la Biblioteca Nacional (actual Hemeroteca Nacional). Fue jefa de la sexta Misión Cultural en Zacatecas, Aguascalientes, y San Luis
Potosí.
Respecto a su vida personal, algunos estudios señalan que, por lo que parece, se mantuvo soltera y sin hijos. No hay constancias que indiquen lo contrario, por lo menos hasta 1927 y muy probablemente el resto
de su vida.
Pese a nacer aquí en Hidalgo, la base de datos de la Biblioteca Central del Fondo Hidalguense no registra ninguna obra relacionada con su nombre. Elisa Acuña murió en la Ciudad de México, el 12 de noviembre de 1946.