El Parián: corazón del barrio

“Aquí puede trabajar cualquiera que no le dé pena. Los únicos requisitos son ganas y que no traigan cosas robadas”

En esta plaza no cabe la suntuosidad de los centros comerciales, ni siquiera existen los cobros con tarjeta, tampoco hay aparadores ni largos estacionamientos. Este es el corazón del barrio, esboza David Rodríguez el Perro, fundador del Parián.
En septiembre de 1993 surge este mercado, impulsor del aparato comercial informal en la capital, desde entonces es visitado por centenares de clientes de todas las clases sociales, objetos van y objetos vienen, “uno que otro holgazán juega a trabajar”

¿Es cierto que aquí venden cosas robadas?

“Es la fama. Hay de todo, qué le
hacemos.”

¿Cómo ha cambiado desde entonces este lugar?

“Inicialmente fue una plaza Garibaldi, había mariachis, ambiente sano y mucho borracho. En realidad bajaron mucho las ventas, hubo un tiempo que llegaron muchas ratas, pero así como llegan los corremos, eso aquí no nos conviene.”
Jubiloso, el Perro presume sus títulos de campeón regional de boxeo que consiguió en la década de los 70. Lograr el mote no fue fácil, “tuve que partirle la madre a muchos”.

¿Cómo se dan cuenta cuando algún objeto es robado?

“Porque las personas ya saben dónde encontrar sus cosas, traen la factura y llaman a la policía. Ya se fueron unos cuatro o cinco compas que compraban chueco.”
En estos 20 años de vida comercial El Parián vio partir a 23 locatarios fundadores, “ya solo queda puro joven vale madre que viene a chotear la plaza. Compran a los rateros y venden barato.”
Su principal virtud, por supuesto el trabajo, pero lo más importante ver lo divertido de la vida y sacarle todo el jugo “antes que ella nos exprima”. El Perro adora a sus nietos por sobre todas las cosas.

¿Si pudiera regresar unos años de la vida, que le gustaría repetir?

“Boxear, amaba repartir chingadazos (sonrisas). Creo que hice todo lo que pude y lo que quise, cada etapa es maravillosa. Nada quedó atrás.”

¿Cómo es en realidad el Perro?

“Dicharachero, bromista y encantador. Cada quien es como quiera ser.”

¿Qué podemos encontrar en El Parián?

“Aquí hay de todo, hasta jotos. Lo que más venden y lo que más buscan los clientes son celulares. Desde una bacinica hasta un refrigerador, también hay puestos de antigüedades. Esto antes era un mercado de artesanías, comida, mariachis y ya nada de eso queda.”
Orgullosos presume su más grande joya comercial, el restaurante bar Daro que funciona desde hace 30 años. Durante su época dorada fue el mesón preferido de la clase alta de Pachuca, “pero los ladrones descompusieron esto”.

¿Quién puede trabajar en este lugar?

“Cualquier persona que tenga ganas, el lugar está disponible por 20 pesos a la semana. Aquí vienen clientes desde el más rico hasta el más pobre, unos buscan sus cosas robadas y otros solo a mirar.”