Al puente de Loreto

os Místicos, en ese apasionado afán por conocer nuestro patrimonio minero y el centro de esta villa, tan antigua como la memoria y los recuerdos de nuestros antepasados, tratamos de traer a nuestros días el pasado de estos cuatro reales -Real de Minas de Pachuca, Real de Minas de Arriba (Cerezo), Real de Minas del Mineral del Monte y Real de Minas de Atotonilco el Chico- siempre con la idea de preservar y conservar este pasado minero, que por cierto cada día es menos. Preservarlo y conservarlo, no con el afán de “resucitarlo” como algunos comentan, sino únicamente como parte importante de nuestra identidad.
Recorremos el lado oriente del viejo Río de las Avenidas en este segundo viaje a la antigua villa minera de Pachuca. La ciudad traspasa el cauce del río y lo intercepta en algunas partes de su viejo descenso, elevando sus niveles en forma de puentes que protegen a la ciudad de sus irregulares crecientes que en ocasiones causaron ruina y muerte. La tecnología actual resolvió en parte estos problemas, construyendo al pie de la serranía de Pachuca un sistema de presas llamada “rompepicos”. Seguimos adelante. Nuestra perspectiva se hace más estrecha en cuanto nuestros pasos se apresuran a la vista de las cañadas.
El silencio de la mañana en el que nuestro astro rey empieza a calentar y los alegres comentarios de los miembros de esta aventura nos permiten tener una regresión en nuestra memoria y los recuerdos nos sitúan en el siglo XX, año 1962. Ahora podemos ver camino al norte de la cañada Tulipán, entre el puente Peñuñuri y el Loreto a los lados del viejo río, unos antiguos y hermosos muros de piedra azul oscuro, casi negra, que protegían al peatón que circulaba por los laterales del río. Estos vetustos muros de canto y cal con casi un metro de ancho, con una superficie curva y cóncava, semejando arcos invertidos de aproximadamente 200 metros de alto, demolidos el siglo pasado, por el año 1984, para dar paso a lo que ahora llamamos pomposamente “viaducto”. Tratando de documentar su fábrica, comentaremos que se construyeron como parte de los muros de contención desde su desplante en el lecho rocoso del río. Esta obra se realizó por partes y en diferentes años.
Sabemos que desde 1867 inició su construcción, con el objetivo de quitar la “estrechez” y dar cauce, también para evitar el desgajamiento de los taludes en los laterales y su desbordamiento en la unión de las dos cañadas, la del Tulipán y del Rosario, esto era exactamente bajo el puente de Loreto.
Las edificó el ingeniero Joaquín González, con fondos municipales y apoyo de las compañías mineras. Luego de otra temeraria inundación en 1895, continuó su construcción aguas abajo. También conocemos que para 1917 la Sociedad Científica Antonio Alzate comenzó una campaña de concientización para levantar muros de contención en la mayor parte del río que atraviesa la ciudad y villa minera de Pachuca. Una última edificación fue en los años 30 del siglo XX.
Estos agradables e inolvidables recuerdos del siglo pasado, 1962, sin duda nos marcaron para siempre y nos hacen amar el centro de Pachuca y su pasado minero nos sitúan sobre el puente Loreto. Por lo bajo de la hacienda de beneficio vemos salir un tremendo socavón, que produce un ensordecedor ruido provocado por el agua en su precipitada caída. Es el túnel que conduce las aguas de la cañada del Tulipán, que también pasan por parte del subsuelo de la mina de San Juan y unirse aquí, bajo el puente Loreto, a las aguas de la cañada del Rosario, que arriba se juntaron con las provenientes de la cañada Texinca. Bajo el río, en el lecho rocoso donde existen pozas, vemos mucha ropa tendida sobre las diferentes piedras, lavada por las mujeres del barrio La Españita, llamado anteriormente Motolinica, según datos del licenciado
José Vergara.
Queremos comentar con mucha nostalgia que uno de Los Místicos junto con los Pelones de Patoni, mirando esta magnífica escenografía de agradables y frescas pozas de agua en el lecho del río y camino al club de tenis Pachuca, no desaprovechaban la ocasión para refrescarse y nadar en un magnífico traje de Adán y con las credenciales al aire, también animados por la vista de las mujeres que hacían lo propio desnudas de la cintura para arriba.
Aquí en Loreto inician los puentes prácticamente sobre el Río de las Avenidas y cuestionamos por qué no hay documentado ningún otro. El que nosotros conocimos, uno viejo destruido en 1984 para dar paso a la “modernidad del viaducto”, era el peatonal que unía la vieja carretera a Mineral del Monte, donde termina la hacienda Purísima Grande, con el barrio La Españita, llamado igual que la vieja mina Fortuna.
La próxima semana continuaremos en este fantástico viaje al pasado de la Bella Airosa.19-pag7-n1