El ICLA y el Poli

09-pag15-n1Antes de 1930, en la calle Mariano Abasolo, en el centro histórico de Pachuca, lucía la fachada del Instituto Científico Literario (ICL), que destacaba por sus dimensiones y la calidad constructiva.
Tres pórticos y 15 balcones provocaban un referente en la capital hidalguense, espacio conocido por la población como el Edificio del Instituto, al que acudían los alumnos portando su riguroso uniforme.
En la década de los 30 del siglo pasado, durante su administración el gobernador Bartolomé Vargas Lugo acordó construir al sur del ICL un edificio en estilo art decó para alojar a la Escuela Politécnica Álvaro Obregón.
Su diseño se convirtió en un acierto, pues se acopló al estilo del añoso edificio del ICL, fusionando una manzana completa en esa zona de Pachuca. La sobria construcción fue inaugurada en 1938 y dio cabida a un plantel con un perfil técnico vinculado a la enseñanza del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Por su parte, el ICL alcanzó autonomía en 1948 y pasó a ser el ICLA. Sus planes y programas de estudio estaban plenamente identificados con los que en ese momento impartía la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Alumnos de las respectivas escuelas que transitaron por esos espacios entre 1938 y 1960 dan cuenta de sus logros académicos y festivos, pero también de los conflictos que se suscitaron por sus aires juveniles e identidad ligada al IPN por los politécnicos y a la UNAM por los institutenses, a tal punto, que de estos últimos su uniforme repetía los colores azul y oro de la Nacional de México.
El 15 de agosto de 1960 se suscitó un conflicto entre alumnos del ICLA y los de la Escuela Politécnica Álvaro Obregón, conocida como el Poli. Presidía la junta de gobierno del instituto Rubén Licona Ruiz, y dirigía la Preparatoria Francisco Zapata Ruiz. Humberto Cuevas Villegas era el director de la Escuela Politécnica. Gobernaba la entidad Oswaldo Cravioto Cisneros y la ciudad tenía como presidente municipal a Juan Esquerra.
Las personas que lograron entrevistar recuerdan que el problema inició entre un alumno del ICLA y otro del Poli que pretendían a la misma señorita. De ahí derivó un enfrentamiento mayor en el que alumnos del Poli destruyeron parte del techo del corredor y los vidrios de muchos de los salones del instituto; y, en respuesta, los alumnos del ICLA penetraron por un muro al edificio del Politécnico invadiendo salones y talleres.
El periódico regional El Sol de Hidalgo, dirigido entonces por Rafael Cravioto Muñoz, encabezó su edición del 17 de agosto de ese año con el texto “Condenable pedriza entre el ICLA y el Tecnológico”.
La nota periodística describía que: aproximadamente 14 alumnos de esos planteles fueron a dar al hospital civil. Las escuelas fueron cerradas. Los directivos de ambas escuelas firmaron, ante el gobernador, un pacto de honor para liquidar las constantes pugnas entre los alumnos de esas escuelas.

Concluye problema y fusionan edificio

El problema concluyó con el cambio de los alumnos de la Escuela Politécnica, a quienes trasladaron a un edificio construido en lo que fueron los patios de la estación del ferrocarril y hoy es la alameda, a un costado del actual palacio de gobierno; y el edificio de Mariano Abasolo fue entregado por las autoridades estatales al ICLA, y así se anexó al Edificio Central del siglo XVIII.
Al transformarse el ICLA en Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, el edificio de la otrora la Escuela Politécnica albergó las carreras de derecho, ingeniería industrial y trabajo social; así como a un conjunto de talleres y laboratorios.
Pasaron los años y en 1966 la preparatoria se fue a un edificio en la prolongación de la avenida Juárez y en 1975 las escuelas profesionales se trasladaron a la Unidad Universitaria, hoy denominada Ciudad del Conocimiento.
Los edificios de Abasolo, ya integrados en uno solo, fueron ocupados por oficinas administrativas, y a partir del 2010 todo el conjunto escolar adquirió el nombre de centro cultural universitario La Garza, donde ahora dan cabida a distintas expresiones artísticas y culturales dirigidas a la comunidad estudiantil y compartidas con la sociedad.
Vestigio de aquella Pachuca de mediados del siglo pasado, de tranquila vida provinciana donde todos los vecinos se conocían, quedan los recuerdos de aquella confrontación estudiantil que hoy se recupera con nostalgia y se comparte amigablemente entre protagonistas y testigos de entonces.

* Director de enlace de la rectoría de la universidad, basado en el libro Recuento de sucesos. Tres siglos de vida institucional a través de sus efemérides