Rafael Cravioto, pionero de la Feria Universitaria del Libro

24-pag15-n1Quienes conocieron al profesor Cravioto tuvieron el privilegio de escuchar a un hombre que trascendió el ámbito de las letras. Su formación como profesor y su férreo afán de cultivarse de manera permanente llevaron a nuestro personaje a tener una biblioteca numerosa y variada en títulos, la que era su orgullo.

Alguna vez comentó haber contado más de 42 mil títulos ordenados celosamente en dos plantas arquitectónicas adaptadas en lo que alguna vez fuera el comedor de su casa. Entre el material notable había casi un centenar del mismo título del Ingenioso Quijote de Cervantes con prólogos de épocas y autores distintos.
Don Rafael iniciaba la lectura después del desayuno. Utilizaba su sillón favorito a lado de un globo terráqueo y rodeado de diccionarios del español, inglés, francés, latín, sinónimos y otros más. En sus lecturas era un crítico del uso que hacía el autor de la lengua española; acompañado de tarjetas bibliográficas anotaba y volvía anotar aquello que le llamaba la atención.
El ejercicio de la lectura lo llevaba disfrutar a las dos de la tarde de una suculenta comida al estilo profesor Cravioto: “llena de especias y aceite de oliva y su vino tinto”, eso sí, sin faltar su inseparable café caliente y sin azúcar. Después daba rienda suelta a la clásica siesta y a las seis de la tarde reiniciaba la lectura, como él decía, “hasta morir”, ya entrada la madrugada.
El profesor Cravioto fue poeta; obtuvo premios y vio publicada su obra. Como periodista trabajó por más de 20 años en el diario El Sol de Hidalgo. La universidad le editó sus libros Memorias de un adolescente y El libro. La cultura, que ahora reedita por cuarta ocasión la universidad con el apoyo del Patronato de la UAEH.

Instituye el café literario universitario

Como profesor y funcionario de la UAEH fue un extraordinario promotor de la lectura con sus alumnos. Instituyó el café literario universitario, donde las charlas se extendían toda la tarde hasta entrada la noche.
Es considerado el pionero de la Feria Universitaria del Libro; en su primera edición, aquel 13 de agosto de 1988, en el teatro Hidalgo Bartolomé de Medina el profesor Rafael Cravioto Muñoz dictó la conferencia magistral “El libro. Han pasado 26 años”, sin embargo el contenido de aquella plática sigue vigente.
Fue un extraordinario orador, charlista, un hombre erudito que volcaba todo su conocimiento de grandes pensadores e intelectuales universales en sus intervenciones, que siempre merecieron el elogio de quien tuvo la dicha de escucharlo y conocerlo.
Tuvo muchos amigos; con ellos cultivó la sabiduría y lo hizo en un ambiente de respeto a las ideas y al debate crítico. Él no pasó desapercibido en esta sociedad y hoy lo seguimos recordando como el hombre, el profesor, el poeta, el intelectual, sobre todo como el ser humano que compartió sus conocimientos y enseñó que con la lectura constante los humanos se cultivan, alcanzan su libertad y se nutren de la sabiduría de la ciencia.
Su espíritu liberal lo llevaba siempre a ser provocativo en la plática en la búsqueda de la razón, que generalmente era un triunfo compartido.

el dato

Rafael Cravioto Muñoz, promotor de la Feria Universitaria del Libro, que ahora
celebra su vigésimo séptima edición

Perteneció a la prominente familia Cravioto Muñoz oriunda de Pachuca, sus hermanos Humberto y Joaquín destacaron en la medicina siendo reconocidos en el ámbito nacional e internacional por sus aportaciones a la ciencia médica.
Cursó el bachillerato en el Instituto Científico y Literario, en aquel edificio de la calle Mariano Abasolo heredado por la orden de San Juan de Dios. Sus 89 años de vida fueron fructíferos; finalmente el 24 de diciembre de 2005 partió de este mundo siete días antes de su onomástico, pero dejó la huella de un hombre que amó y cultivó las letras.
Dentro de los múltiples reconocimientos que recibió, destaca la medalla post mortem que el 27 de abril de 2012 le otorgara el Congreso del estado por su labor en pro de la cultura.