El libro de este libro (segundo informe de gobierno)

En 2011, cuando Enrique Peña aún era candidato a la presidencia, le fue cuestionado sobre los libros más trascendentales que marcaron su quehacer político. Su respuesta, es de reconocer, sin apuntadores y engendrada con la totalidad de su intelecto, y después de confundir una obra de Enrique Krauze, fue: “el libro de este libro” (por resumirlo).
¡Vaya enigma! ¿A cuál libro habrá hecho referencia? Jeroglífico ideal de la Esfinge.
Casi tres años después, ya investido como presidente de la República, se le presenta al siempre bien peinado Enrique Peña otra cuestión: “¿Cuál es el estado que presenta la nación tras dos años de gobierno?” La respuesta contiene símiles a la citada en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, con el mismo misticismo: “México se mueve, la pobreza disminuye junto con la inseguridad, el dinero abunda y hay empleo por doquier”.
¡Puf! ¿A cuál México se refiere? Acertijo propio de la imaginativa de sir Arthur Conan Doyle.
Para intentar desenmarañar este par de acertijos (que en realidad es el mismo), “El librero” presenta algunas opciones para dar con el escurridizo “libro de este libro” y, de paso, tal vez encontrar ese fantástico país en el que no hay pobreza ni inseguridad, ese país ficticio llamado México-se-mueve:
Alicia en el país de las maravillas. La obra icónica de Lewis Carroll, una nación donde la locura es palpable y habitual, e inclusive necesaria. El acceso a este psicodélico Estado debe realizarse mediante la persecución de un halagüeño conejo blanco (que bien podría simbolizar un conglomerado de petroquímicas extranjeras), y una vez dentro disfrutar a cuanta fiesta del té y no-cumpleaños nos inviten. Pero ¡cuidado!, es de todos sabido que quien en realidad gobierna en esta nación es la imponente reina de Corazones.
Puede adquirirse en cualquier librería sin que el costo sobrepase los 100 pesos, o de lectura gratuita en la biblioteca más cercana.
Fahrenheit 451. Estremecedora extrapolación futurista sobre un régimen totalitario que mantiene el control de la población sumiéndola en la ignorancia, acción realizada por medio de la quema de libros, y por tanto del conocimiento (un pueblo ignorante, es un pueblo esclavo).
Aunque, como sabe muy bien el hurta-fuego Prometeo, el conocimiento no solo puede ser alcanzado con los libros, y a su vez, estos no son únicamente destruidos con llamas (véase: telenovelas, reallity shows, programas/migajas de ayuda social, etcétera).
Fahrenheit 451 en ediciones Minotauro es un ejemplar bellísimo, que ronda los 150 pesos.
La historia sin fin. El mundo de Fantasía se desvanece, un mundo de abundancia y magia donde todo es posible, cuyos cimientos están asentados en el imaginativo colectivo. Ahora el destino de Fantasía se apoya en los hombros de un muchacho cuya imaginación será puesta a prueba: si realmente cree con todas sus fuerzas y espíritu en esta nación de castillos en el cielo y dragones, Fantasía prevalecerá.
Editorial Punto de Lectura relanza este clásico de Michael Ende, cuyo costo oscila de 130 a 160 pesos materiales.
La penúltima verdad. Los sobrevivientes de un holocausto nuclear de proporciones mundiales viven arracimados en condiciones precarias bajo tierra en “tanques” (ciudades-colonias), fabricando a cualquier hora robots para el conflicto que, de acuerdo con las transmisiones televisivas (su único contacto con el exterior), controladas por la clase política de la superficie, aún ocurre. Lo que los valientes políticos omiten mencionar a la población subterránea es que la guerra terminó, y los robots fabricados por los sobrevivientes les sirven de criados para sus magníficas fincas de miles de hectáreas.
De la pluma del maestro Philip K Dick, La penúltima verdad por desgracia está descontinuada, pero siempre habrá un ejemplar de medio uso en algún tiradero de libros, en ediciones Martínez Roca.
Cualquier ejemplo anterior bien podría encajar en el título que el buen presidente intentó desenterrar de su memoria, o también, de pura casualidad, cabría como libro de apoyo para su segundo informe de gobierno.
De cualquier forma, este es el mejor momento para invitarle a leer, y a leer mucho, para evitar la confusión entre mundos imaginarios y/o ficticios, para evitar la confusión de “el libro del libro”, y para evitar la confusión de un México que se mueve.

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