César Lizardi Ramos y el Valle de Tulancingo

7-pag15-n1La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) editó, en el programa de publicaciones del año 2000, el libro Arqueología en el Valle de Tulancingo, Hidalgo, como resultado de una ponencia que presentó César Lizardi Ramos en el marco del primer Congreso de la Cultura, durante los festejos del centenario de la creación del estado de Hidalgo.

Organizado en de 1969 por la máxima casa de estudios, el evento también conmemoró los 100 años del Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios (ILEAO).
César Lizardi Ramos acudió como ponente a los magnos eventos y presentó una obra original ampliada de su artículo publicado en 1958, en la colección Cuadernos americanos, bajo el título Arqueología en el Valle de Tulancingo, Hidalgo.
Lizardi nació en Mineral del Chico, el 8 de septiembre de 1895, y murió el 13 de agosto de 1971. Se matriculó en el Instituto Científico y Literario (ICL); antecedente de la universidad.
Fue periodista y formó el primer sindicato de periodistas del país. Laboró como maestro de arqueología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y lo reconocieron como uno de los arqueólogos que exploró la región maya y descubrió los vestigios prehispánicos que ahora conocemos.
También estudió los códices del México prehispánico, en especial el códice Matritense, en el que, según informantes indígenas de Sahagún, se da referencia que “allí edificaron su templo llamado Huapacalco. Todavía está allí, no puede destruirse porque es piedra y roca”.

Explora Huapalcalco y obtiene importantes hallazgos

César Lizardi fue experto en epigrafía y astronomía maya en la Escuela de Antropología e Historia. Sus investigaciones lo llevaron a explorar el Valle de Tulancingo y el sitio de Huapalcalco donde, junto con la doctora mexicana Florencia Jacobs Müller, realizaron excavaciones entre los años 1954 y 1959.
El resultado de sus hallazgos aparecen en el libro Arqueología en el Valle de Tulancingo, Hidalgo, que permitió seguir redescubriendo y valorando la importancia de esa zona arqueológica.
En su ponencia César Lizardi narraba que este lugar fue habitado, según la leyenda, por el rey Quetzalcóatl, quien, “llegó a Tollantzinco en el año 2 Conejo (equivalente, según diversos investigadores al 870, 922 o 974) y que cuatro años después ocupó el trono de Tollan”, donde fundó el gran imperio tolteca.
En la zona arqueológica del Valle de Tulancingo, hizo trascendentales hallazgos como montículos, restos de un templo de hace 22 siglos, una tumba importante ya destruida, un quemadero para cerámica, ofrendas teotihuacanas, un muro pintado, altar, presuntas estelas y 24 entierros, todo cerca de Huapalcalco.
De igual forma encontró una piedra del Dios del Fuego, hacha de mano prehistórica, yugo, asentamientos y basamentos de una pirámide ya destruida parcialmente.
En su estudio dio a conocer “que los charros utilizando una pala mecánica, rebajaron el terreno destinado al famoso ruedo. Tal corte destruyó capas que muy probablemente contenían vestigios”, además el terreno fue aprovechado para hacer un lienzo en el sitio arqueológico.
Los descubrimientos que realizaron el hidalguense y Florencia Jacobs Müller van más allá de la zona arqueológica. También trabajaron la pintura rupestre localizada en los acantilados de los cerros Huitztli y de La Mesa, que miran hacia la pirámide, la cual se ubica en la parte central de la zona.
Huapalcalco guarda todavía muchos secretos cuyos descubrimientos iniciaron César Lizardi, Florencia Jacobs y otros arqueólogos que conservan el anonimato.