La Loreto

“Los recuerdos son oportunidades que nos proporciona la memoria para que nos repensemos, los recuerdos sirven para comunicar tradiciones, ayudan a entender nuestra identidad.”
Siempre con los fantasmas del pasado y reviviendo las pláticas con la abuelita de Los Místicos, allá por 1962 (hemos venido comentando en columnas anteriores), ese día a día en este lugar minero, en donde por la segunda mitad del siglo XVI iniciara la explotación minera industrial en la Purísima Concepción (1555), que sabemos y entendemos es el origen de Pachuca, antes “villa minera Real de Pachuca”.
Nos hemos detenido algunos minutos de más en este segundo viaje, aquí en la plazuela de acceso a la hacienda de beneficio de minerales Loreto, porque a Los Místicos nos surgen muchas interrogantes de acuerdo con la disciplina de cada integrante del grupo, ya que en él estamos ingenieros, arquitectos, profesores, pintores, críticos de arte, historiadores, etnólogos, maestros en bibliotecas, expertos fotógrafos y fototecarios, todos interesados en el pasado, preservación y conservación de esta villa minera Real de Pachuca, y por el amor que le tenemos al centro de Pachuca le dedicamos lo mejor de nuestros conocimientos.
Loreto es una advocación mariana, perteneciente a la doctrina romana, vaticana y católica. Esta advocación fue introducida por los jesuitas españoles en el siglo XVI, en 1589, siempre con el pretexto de evangelizar a los “salvajes” americanos para borrar sus prácticas de “idolatrías”, para robar sus riquezas, en este caso particular la minera (plata y oro).
Loreto en el siglo XIII, en 1291, es la antigua casa de la Sagrada Familia, donde habitó Jesús, María y José; la abuelita comentaría “Jesús mordió a José”. Es la casa nazarena de la virgen María, donde se produjeron el pedimento de María por San José y realizaron sus esponsales, los misterios de la inmaculada concepción, la anunciación del ángel a María y la encarnación del hijo de Dios, donde el verbo se hizo carne. Tan significativa e importante fue la Loreto para los europeos, que Cristóbal Colón después de tener la audiencia con los reyes católicos para su viaje a lo desconocido en el siglo XV, prometió junto con su tripulación que si tenía éxito en su expedición visitaría, en agradecimiento por las bendiciones, el santuario de Loreto en Ancona, Italia, a donde la virgen había sido llevada en vuelo por ángeles desde Nazaret a esta ciudad peninsular. Sabemos que en los santuarios, según la doctrina mariana son lugares donde el Todo Poderoso, Dios, sin saber por qué y misteriosamente, concede favores impresionantes a los que acuden a pedir su ayuda.
Cerramos esta “doctrina” diciendo que Loreto significa “rodeado de árboles de laurel”.
Si para este siglo XXI la abuelita de Los Místicos nos escuchara nos diría, no sin antes “santiguarse”, que somos “mochilas”. También nos pedía todo el tiempo que preguntáramos, amén de leer mucho. Nos decía que no podríamos entender la historia de la minería en esta villa minera, si no nos trasladábamos a los antecedentes historiográficos que están ligados indisolublemente a los cuatro Reales de Minas de la región. Nos platicaba que una hacienda de beneficio no es otra cosa que las instalaciones donde es procesado en material, para separar el metal de valor (oro y plata) del material sin valor. Desde sus inicios, en el siglo XVI, se hacía por diferentes métodos: el de amalgamación en 1555, el de cianuración en 1906 y, el último utilizado, el de flotación. Nombramos estos sitios como ingenios, azoguerías y por último haciendas de beneficio, que es el nombre que generalmente conocemos; esto no es otra cosa que instalaciones industriales, donde es traído el material que contiene el mineral desde los diferentes laboríos, minas, vetas, frentes. Aquí es donde el material es procesado, convirtiéndolo en pequeños estratos (polvo) y sometido a procesos químicos para separar el metal del material.
La Loreto, la hacienda de beneficio, está directamente ligada a la historia de los éxitos y fracasos de la explotación minera en esta región de los cuatro Reales, llamándose anteriormente hacienda de la Luz, allá por 1824, cuando la empresa británica de Real del Monte (compañía de aventureros ingleses) compró al Tercer Conde de Regla todas sus propiedades mineras, trabajándolas por 25 años, hasta 1849. Todo esto resultó un rotundo fracaso para la inversión de la compañía británica, comentando los expertos que el error fue focalizar toda su inversión y esfuerzos en la explotación argentífera de mineral de Real del Monte, cuando solamente con el trabajo de la rica mina de El Rosario, de 1849 a 1862, hubiera sido suficiente para recuperar su inversión.
La riqueza de esta mina de El Rosario fue factor fundamental para el desarrollo económico y social de la región. La abuelita comentaba en tono de orgullo que cuando estuvo el imperio de Maximiliano y este se enteró de la riqueza de la mina de El Rosario, pidió que lo invitaran a esta villa de Pachuca para conocerla, a la mina no a la abuelita, claro está.
Hasta aquí llegamos por hoy, nos vemos la próxima semana.13-pag7-n1