Revancha

Con dos temas principales sobre la mesa, la semana tres de la NFL empezó con una paliza histórica para Tampa, excelente preámbulo para un domingo de revancha.
Si bien la semana dos no arrojó ninguna luz sobre posibles candidatos al Super Tazón, lo que sí pudimos observar es una cierta paridad que le viene bien al juego.
Por otro lado me preocupa lo ocurrido durante la semana, primero la aprobación de las nuevas regulaciones en cuanto al tema del dopaje y segundo el arresto y separación de dos jugadores por violencia doméstica.
¿Qué está pasando? Es un hecho que lo de Rice sentó un precedente y la liga tendrá que seguir con el mismo tenor, pero esto quiere decir que Adrian Peterson de Minnesota y Jonathan Dwyer de Arizona ¿tendrán el mismo destino y sus carreras están terminadas? Si la policía logra demostrar que realmente son culpables de violencia doméstica (Peterson está acusado de golpear a su hijo, mientras que Dwyer de golpear a un niño y a su madre) entonces sí tendrían que ser suspendidos de manera permanente.
Pero la NFL está mostrando una dualidad que en lo personal no me gusta, y esto lo digo porque ahora resulta que los jugadores que resulten dar positivo por sustancias estimulantes prohibidas durante el periodo entre temporadas no serán castigados. Entonces, ¿está mal o no consumir estas sustancias? ¿Por qué en ciertos periodos está prohibido y en otros no? Si el reglamento se ejecutará a rajatabla entonces tiene que ser parejo.
Mientras la liga se enturbia con asuntos extra cancha, el domingo viene la revancha. Manning tendrá que pensar en una buena estrategia porque el ruido hará imposible para el quarterback dar sus acostumbradas señales y cambios de jugada en la línea. Por otro lado, Sherman tendrá que validar su auto asignada etiqueta de mejor defensivo en la liga, porque San Diego literalmente lo quemó en el campo.
Es hora de reafirmar si equipos como Cardenales o Búfalo son reales o si es parte de esta ilusión llamada primeras semanas.