En esta ocasión, como parte fundamental de esta contribución, es necesario recordar qué es la tecnología y su intervención con la ciencia, dado que Henrietta ocupa parte importante de ello.

¿Qué es la tecnología?

Conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten al ser humano modificar su entorno material o virtual para satisfacer sus necesidades, esto es, un proceso combinado de pensamiento y acción con la finalidad de crear soluciones útiles (PEAPT, 2017).
La tecnología es subordinada a la actividad científica y es uno de los tópicos más extendidos sobre con la naturaleza de la actividad tecnológica, en virtud de que la motivación, actividad y los productos de la ciencia son totalmente diferentes de la tecnología. La ciencia responde al deseo de las personas de conocer y comprender racionalmente el mundo que tenemos, su actividad es la investigación, obteniendo como resultado el conocimiento científico.
En el contexto de la modernidad, la tecnología ha mejorado las condiciones de vida de la humanidad, generando muchísimos argumentos donde se establece que, el desarrollo tecnológico es y será la panacea de los principales problemas actuales, para beneficio social.
La tecnología al beneficio social se encuentra inmersa, dado que gracias a este surgimiento se proporciona a la sociedad un mayor bienestar; es un instrumento que ha sido desarrollado por el hombre a través del tiempo y que va perfeccionándolo día a día, no importando que este sea utilizado por quienes controlan el poder político y económico a nivel nacional e internacional.

Henrietta Lacks

Afroestadunidense, nació el primero de agosto de 1920 en Roanoke, Virginia, Estados Unidos; falleció el 4 de octubre de 1951 en Baltimore, Maryland, EU; fue hija de John Randall Pleasant y Eliza Lacks Pleasant, esclavos en una plantación de tabaco.
La vida de las personas llamadas actualmente afroamericanas (de raza negra), fue muy precaria durante muchos siglos, dado que no tenían acceso a ningún derecho y mucho menos a los sociales, como la educación y salud, principalmente; el nacimiento de Henrietta se llevó a cabo con la intervención de una comadrona de la misma comunidad y es así que el primero de agosto de 1920 nació.
Su vida transcurrió muy tristemente con muchísima pobreza, casándose con David Lacks, afroamericano también y quien trabajaba en un astillero de Baltimore, EU; en 1942, Henrietta convenció a su esposo para mudarse a la ciudad Baltimore, ya que como eran tiempos de guerra había mucho trabajo, y su vida transcurrió normalmente y procrearon cinco hijos. A una distancia de 10 kilómetros de su vivienda se encontraba un laboratorio del doctor George Gey, quien durante 30 años había estado tratando de cultivar células para librar al mundo del cáncer, mezclando tejidos cancerosos con la finalidad de que las células enfermas vivieran y se reprodujeran para su estudio.
El primero de febrero de 1951 Henrietta es llevada al hospital John Hopkins por su esposo, tenía dolor abdominal y sangrados fuertes, pero estos síntomas no eran señal de que se tratara de cáncer. El médico al observar su cérvix se sorprendió, no era un tumor normal, dicho tumor no respondió al tratarse y murió de cáncer cervical en octubre del mismo año, contando con solo 31 años. Su enfermedad inició un año antes, que empezó a sentirse mal y detectando ella un bulto en el bajo vientre. “Tengo un nudo ahí abajo”.
Cuando en vida asistió con el médico, este cortó dos pedacitos de su útero y envió la biopsia al laboratorio patológico, dando como resultado el cáncer de tipo invasivo. Los pedacitos fueron reducidos e insertados en una pipeta mezclada con una gota de sangre de pollo, los tubos de ensayo se etiquetaron con la leyenda HeLa, nombre y apellido de ella. Varios días estuvieron en observación y notaron que las células tumorales habían sobrevivido y se reproducían vertiginosamente, por lo cual los médicos no daban crédito.
El matrimonio de doctores empezó a enviarlas por correo a sus colegas gratuitamente. Todo por el bien de la ciencia. En la actualidad, casi no existe laboratorio que no las tenga.
Las células HeLa sirvieron para desarrollar la primera vacuna contra la poliomielitis; elaboración de medicamentos contra decenas de enfermedades como el Parkinson, leucemia, cáncer, el sida, la gripe, el herpes, la hemofilia, la tuberculosis y la apendicitis; impulsaron la investigación genética y la nanotecnología, así también estudios relacionados con la longevidad y la clonación e, incluso, fueron enviadas a misiones espaciales para estudiar su comportamiento con gravedad cero; tienen también su reverso, son difíciles de controlar y pueden contaminar otras cepas y destruir experimentos. Cada 24 horas nace una nueva generación de células HeLa, se reproducen en el laboratorio.
Como suele suceder siempre, la familia de Henrietta hasta la fecha no ha recibido apoyo económico alguno, a nadie tampoco le solicitaron permiso para utilizar su biopsia y mucho menos para reproducir sus células en beneficio de la ciencia.

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