Hace casi una década, un querido y admirado amigo, Emiliano Hernández Camargo, me invitó a profundizar en la vida de Hermila Galindo Acosta, quien presentó al Constituyente de 1917 la iniciativa para el sufragio femenino. Se conocía poco del pensamiento de quien fue secretaria particular de Venustiano Carranza, fundadora y directora de la revista Mujer Moderna (1915-1919) y autora del libro La doctrina Carranza y el acercamiento indolatino.
En algunas fichas de Internet se afirma que Hermila Galindo, primera candidata a diputada federal en México, ganó las elecciones de 1917 por el quinto distrito electoral de la Ciudad de México y que su triunfo no fue reconocido por el Colegio Electoral. El interés por el personaje se convirtió en fascinación incluso en un atractivo que perdura. Esto me ha permitido aclarar algunos errores históricos respecto de la feminista más relevante de la Revolución mexicana.
Hermila Galindo Acosta nació en la exhacienda de Avilés, municipio de Lerdo, Durango, en 1886, según consta en su certificado de bautismo (no en 1896 como se registra en algunos textos). Estudió taquigrafía, mecanografía y para telegrafista. Desde muy joven se empleó como secretaria y profesora en colegios de Torreón, Durango y Chihuahua. Perteneció al club Admiradoras de Juárez, del que también eran integrantes Eulalia Guzmán y Luz Vega. Combatió con la palabra el dilatado régimen de Porfirio Díaz. Primero fue seguidora de Bernardo Reyes; después maderista y finalmente carrancista.
Llegó a ser oradora del club Abraham González y en ese carácter pronunció un discurso en el 55 aniversario del entonces primer jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza (29 de diciembre de 1914). Su elocuencia e ideas motivaron a Carranza a invitarla a ser su secretaria particular, puesto que desempeñó hasta el asesinato del mandatario el 21 de mayo de 1920.
Desde el sitial de poder en que estuvo, la actividad de Hermila se intensificó. Tuvo dos líneas claramente definidas: el feminismo y la defensa de la doctrina constitucionalista. Impartió conferencias en varias entidades del país; estableció contacto con las lideresas feministas de todo el mundo. Se han podido registrar los nombres de 59 feministas de América Latina, Europa y Asia.
Soberbia, fuerte, lectora voraz, nutrió su pensamiento con las ideas de John Stuart Mill, Alejandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Augusto Bebel, etcétera.
Participó en el primero y segundo congresos feministas, realizados en Mérida, Yucatán. En el primero habló de la existencia del instinto sexual en las mujeres y por eso fue causada de inmoral. En el segundo Congreso se defendió de las acusaciones que le hicieron en el primero. En ambos eventos, el objetivo era hacer un gran frente que legitimara su petición ante el Constituyente, para el sufragio femenino. Los legisladores desestimaron la propuesta.
Empero, en las elecciones del 11 de marzo de 1917, cuando Venustiano Carranza fue electo presidente constitucional, Hermila participó por una diputación federal por el quinto distrito electoral de la Ciudad de México. Perdió en la contienda. Así lo reconoció en el número 72 de su revista.
Carranza la envió como su representante a La Habana, Cuba, donde impartió cuatro conferencias de gran alcance. La nombró comisionada Cultural para América delhhh Sur y España, puesto que no llegó a desempeñar porque sobrevino el asesinato de Carranza en Tlaxcalantongo, Puebla.

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