Hidalgo es un estado altamente vulnerable al cambio climático. Así lo reconoce la propia Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que advierte que 80 por ciento del territorio estatal, donde viven ocho de cada 10 hidalguenses, es vulnerable a ese fenómeno. En el marco de la presentación de la Comisión Intersectorial de Cambio Climático (CICC), que se integra por 105 miembros, entre alcaldes de los 84 municipios, titulares de las secretarías del gabinete estatal y representantes de asociaciones civiles, la Semarnat también advirtió que la emisión de contaminantes está concentrada en el sur de la entidad, en 29 demarcaciones que producen 52 por ciento de los contaminantes, lo cual es especialmente dañino para 30 municipios del norte, que sin deberla ni temerla son altamente vulnerables al fenómeno climático. Este mismo año se presentó una de las sequías más severas de la historia en la Huasteca hidalguense, lo cual nos dice que las advertencias que hace la Semarnat no son gratuitas. La conformación de la comisión citada es un paso adelante pero a todas luces insuficiente para los efectos que vendrán en el futuro inmediato ante un fenómeno que además es global y que requiere acciones en esa misma proporción. Hidalgo no es una isla y los cambios drásticos que ya observamos a escala planetaria también están en territorio estatal. De filón. En octubre, Hidalgo fue el quinto estado del país con una mayor caída en la generación de puestos de trabajo respecto a igual periodo de 2018, según cifras del (IMSS). La entidad registró una variación de menos 0.2 por ciento. Eso a pesar de ser el nuevo destino industrial de México, según sostiene el gobierno estatal. ¡Imagine si no!

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