Como no se había visto en la historia reciente de México, ayer fue celebrado un año del contundente triunfo del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador en las urnas. Y para tal efecto, fue llevada a cabo una concentración en el Zócalo de la Ciudad de México en la que el mandatario federal enumeró los principales logros de su gobierno. López Obrador fue congruente con la bandera que enarboló durante su campaña y así lo hizo notar ayer: la lucha contra la corrupción predominó en su discurso e incluso puso un plazo para lograr “sacar de raíz al régimen corrupto”: a finales de este mismo año. El presidente también aceptó que no ha podido reducir la inseguridad, esa que se desbordó en el sexenio de Felipe Calderón y cuya curva no ha dejado de crecer hasta nuestros días. Simplemente no ha podido revertirla y la apuesta está hoy en la Guardia Nacional. En economía, el crecimiento no ha sido el deseado, ya sea por inercias internacionales y algunas decisiones suyas que no han caído bien entre los empresarios. En Hidalgo, la llegada de Morena al poder también hizo historia. Y eso se refleja en un Congreso local con una efervescencia no vista desde hace décadas. En Hidalgo, el Congreso ha sido fiel a las reformas impulsadas por López Obrador a nivel nacional e incluso el gobernador priista, Omar Fayad, se ha propuesto ser ejemplo nacional de coordinación con el presidente. Ayer se cumplió un año de aquel histórico primero de julio de 2018 y los cambios apenas comienzan. ¿Serán para bien? La historia nos dará la respuesta. De filón. Y como parte de esas transformaciones, hoy comienza a operar la Guardia Nacional en Hidalgo, lo que en teoría podría ser positivo para evitar que la inseguridad, que hoy campea en varias zonas del Valle del Mezquital y otras regiones, siga avanzando como si fuera cáncer.

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