Aunque el gobierno estatal no lo quiera ver así, Hidalgo está en una encrucijada en materia de seguridad. Sí, está en quinto lugar de acuerdo con el Índice de Paz, pero reporta focos rojos que deben atenderse de manera urgente. Según el más reciente reporte del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), en febrero Hidalgo se ubicó en los 10 primeros lugares en seis de los 12 delitos de alto impacto más frecuentes. Preocupa, por ejemplo, lo que sucede con el secuestro, donde ocupamos la nada honrosa posición número ocho de los 32 estados de la República. En el caso del plagio hubo siete víctimas, lo que coloca a la entidad solo por detrás de estados emblemáticos por su inseguridad, tales como: Veracruz, Estado de México, Puebla, Morelos, Tabasco, Ciudad de México y Guerrero. También Hidalgo destaca por su incidencia en el delito de violación (quinto lugar) y en robos con violencia (noveno), de vehículos (octavo), a casa-habitación (octavo) y a transeúnte (noveno), donde las autoridades deben poner en acción estrategias que disuadan a quienes ya ubicaron a la entidad como un paraíso para delinquir. No debemos esperar a que llegue a salvarnos la Guardia Nacional, pues además se trata de delitos comúnes que no requieren intrincadas estrategias. De filón. Parece una paradoja, pero así es: mientras el gobierno federal entrega 13 mil 495 becas para estudiantes de educación media superior de la UAEH, por otro lado, la unidad de inteligencia financiera (UIF) bloquea casi todas las cuentas de la casa de estudios. ¿Alguien entiende esa lógica?

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