Pese a los anuncios de nuevas inversiones durante la actual administración del gobernador Omar Fayad, Hidalgo se mantiene como una economía con altísima informalidad laboral: 75.2 por ciento, según las cifras que arrojó la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, correspondientes al primer trimestre del año en curso. Ese indicador refiere que casi ocho de cada 10 trabajadores hidalguenses labora en condiciones precarias: sin seguridad social, sin la protección de un sistema de salud y por si fuera poco, con bajos salarios. Esas 905 mil 617 personas trabajan sin una perspectiva de progreso, con sueldos de supervivencia que no ofrecen ninguna posibilidad de ascenso social. Son personas que trabajan en “changarros”, vendiendo fayuca o, incluso, profesionales que trabajan para empresas formalmente establecidas pero que reciben honorarios por su labor, sin que tengan acceso a prestaciones de ley. Otro dato preocupante es que la tasa de población en condiciones críticas de ocupación se ubicó en 22.7 por ciento, cifra mayor a la última medición que arrojó una tasa de 20.2 por ciento. Eso es grave, porque la población que se encuentra en tal condición está subocupada: trabaja menos de 35 horas a la semana, pero no porque sea floja, sino porque no hay trabajo. También se encuentran en ese segmento quienes trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos. Es decir, son trabajadores en condiciones extremadamente precarias, lo cual debe ser un signo de alarma para gobierno y sociedad. Lo malo es que en el horizonte no se ve ninguna política, ninguna estrategia que pueda cambiar esa nefasta tendencia. De filón. Y en ese contexto, es notable la defensa que hizo el dirigente estatal de Morena Abraham Mendoza Zenteno respecto a las críticas en torno al supuesto acarreo de universitarios hacia actos de campaña de candidatos de ese partido, sobretodo de su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. El líder morenista dijo que es difícil pensar que esa población, que es la masa crítica del país, pueda ser manipulada. Por fortuna, dijo, hay universitarios obradoristas, no solo en Hidalgo, sino en todo el país. Ya no son los tiempos en que se podía manipular fácilmente al estudiantado. Son otras épocas.

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