• Nuestra obligación: mandar obedeciendo
  • A 90 días de iniciada la 64 Legislatura estamos honrando y haciendo valer la separación de poderes

El sábado primero de diciembre rindió protesta ante el Congreso de la Unión el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador.

No solo se trata de una alternancia en el poder, sino de un cambio de régimen, producto de un ejercicio democrático sin precedentes que obedeció a varios factores, tales como el hartazgo de la población derivado de un modelo económico neoliberal que amplió la brecha de la desigualdad social, escándalos de abuso, corrupción e impunidad perpetrados por la clase política, y el olvido de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

No se trata de una alternancia como las que nuestro país vivió en el 2000 y de nuevo en 2012, se trata de un cambio profundo, pacífico y ordenado, que precisamente busca regresar ese poder al pueblo mexicano.

Este nuevo gobierno tiene la mira puesta en generar una transformación verdadera en el sistema político mexicano, que impacte de manera positiva en nuestro sistema económico y se traduzca en beneficios reales para la población sin distinción alguna. La cuarta transformación –como la ha definido el presidente de la República– necesita de la participación de todos los actores políticos, sociales y económicos de México, para que en esta nueva realidad política transitemos hacia una modernidad forjada desde abajo y para todos. No se trata tampoco de una transformación dirigida a unos cuantos, como se acostumbraba en el pasado. Así inicia un nuevo régimen político, que se distinguirá por la separación del poder económico del poder político.

Desde el Congreso de Hidalgo nos sumamos desde un inicio a la propuesta transformadora del presidente de la República en todos los ámbitos de acción que nos correspondan en materia: energética, de salud, de desarrollo económico, de impulso al campo, apoyo total a nuestros pueblos originarios y a los migrantes para generar condiciones sociales y económicas para que los hidalguenses no tengan que abandonar su familia y su patrimonio. Como legisladores, tenemos la altura de miras para fortalecer nuestro sistema estatal anticorrupción y lograr que se convierta principalmente en una instancia de prevención, con sanciones ejemplares para ese tipo de ilícitos y, de esa forma, eliminar ese lastre que predominó en las anteriores administraciones.

Nuestra actuación desde el Poder Legislativo la asumimos con responsabilidad y trabajo, sin dejar de vigilar que prevalezca un pleno respeto de la soberanía del pueblo hidalguense, así como la autonomía e independencia entre poderes y al buen ejercicio de la administración pública al cerrar el dispendio y la corrupción. No se trata de imponer condiciones, se trata de caminar juntos para lograr una transformación verdadera, que a todos nos conviene, y en especial a la ciudadanía, por quienes ya estamos trabajando en el sentido que marca este nuevo régimen político para hacer tangibles las soluciones a sus demandas.

En Hidalgo, la alternancia legislativa la iniciamos el 4 de septiembre y es un componente fundamental en la construcción democrática del estado de Hidalgo, y la estamos honrando.

Desde el Congreso impulsaremos los cambios constitucionales necesarios que nos corresponden para elevar las penas contra el desvío de recursos públicos, el fraude electoral, el robo de hidrocarburos –sin derecho a fianza, la extinción de dominio– y todas aquellas herramientas jurídicas que castiguen ese tipo de ilícitos.

Tenemos la exigencia de volver la mirada y la acción política hacia los pueblos originarios de México. No vamos a permitir que nuestros hermanos nahuas, otomíes, tepehuas, tének y pame, así como todas sus autodenominaciones se sientan como extranjeros en su propia tierra, es indudable que quien conoce de donde proviene, bien sabe hacia dónde va y tenemos que empezar por mandar, obedeciendo.

La entrega del bastón de mando a nuestro presidente significa el respeto a la dignidad de los pueblos originarios y el destierro de las prácticas clientelares y de reproducción de la pobreza y marginación, de la cual, han sido víctimas desde hace muchas décadas.

Iniciamos en Hidalgo la reivindicación de los pueblos indígenas.

Ya realizamos un ejercicio de rendición de cuentas en la glosa del segundo informe del gobierno del estado, donde no fuimos complacientes y vimos que ese tipo de formatos no funcionan, por lo que apostaremos a la construcción de un sistema de rendición de cuentas más eficaz y que obligue a los servidores públicos a realizar un ejercicio real de entrega de resultados.

El gobernador del estado Omar Fayad Meneses ha sabido entender el papel de los delegados del gobierno de México, asumiendo su verdadero papel y trabajando de manera conjunta, y no se ha sumado a la equivocación de los gobernadores que no están de acuerdo con esa nueva figura.

Desde el Congreso local tenemos la gran tarea de construir un paquete hacendario para 2019 que beneficie a los hidalguenses y a la vez garantice el buen funcionamiento del gobierno.

Sin duda, está puesta en la mesa toda la voluntad política para transformar a Hidalgo y entregar un presupuesto social y austero.

Se requiere precisamente de conjuntar esfuerzos, sin distinción partidista, de sumarnos al proyecto de gobierno de López Obrador, como ya lo hizo público la diputada María Luisa Pérez Perusquía, coordinadora del PRI en el Congreso de Hidalgo, para convertir en una realidad todos los compromisos que tenemos con la ciudadanía, siempre apegados a la ley, con una rendición permanente de cuentas a los hidalguenses y con el firme compromiso de servir a nuestro estado de Hidalgo y a México.
Asumimos la responsabilidad con el pueblo de Hidalgo, al igual como lo ha hecho patente el presidente de la República al decir “no les vamos a fallar…”

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