Uno de los índices más interesantes de las llamadas Think-thanks, esas asociaciones que analizan el quehacer público y proponen políticas y estrategias para mejorarlo, es el Índice de Competitividad Estatal (ICE). Es atractivo porque es un indicador que nos permite ver, sin demagogia de por medio, cuál es el desarrollo real de un estado. Nos permite ver, por ejemplo, que Hidalgo es una entidad, que si bien tiene ciertos avances, aún no llega ni a la media tabla en el contexto nacional. Estamos en el lugar 20 de 32 entidades federativas. En los últimos dos años, avanzamos dos lugares, lo cual sin duda es un acierto que debe reconocerse. Pero falta mucho. Sustancialmente, el ICE nos refiere si un estado es atractivo para el talento y la inversión. Esto es muy importante porque de ahí viene todo lo demás que significa progreso: inversión, riqueza, bienestar. Si un estado propicia un entorno amigable para las empresas, para la generación de conocimiento, entonces las personas con talento, que propician la innovación, vendrán. Y eso, tarde o temprano, traerá progreso. Si un estado, por el contrario, es enemigo, obstaculiza la inversión, promueve la informalidad de las empresas; carece de infraestructura educativa, seguramente repelerá a las personas que generan cambios en la sociedad. Hoy pocos universitarios con posgrado piensan en irse a vivir a Guerrero o a Veracruz porque son entidades que van a la baja en el ICE. Ni siquiera es necesario explicar por qué van a la baja. Basta ver las noticias para saber que la corrupción, la inseguridad, la falta de inversión en educación y gobiernos poco serios, por decirlo de alguna manera, ahuyentan el progreso. Hidalgo no va mal, pero tiene que apretar el paso. La receta la da el IMCO: para escalar en el ICE es necesario facilitar la creación de empresas y fomentar su desarrollo. Lo mismo que los empleos formales y reducir los costos de la formalidad, entre otros. El gobierno de Omar Fayad ni siquiera tiene que descubrir el hilo negro. De filón. El conflicto entre el ayuntamiento de Pachuca y el líder de la Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (Foideh) podría agravarse. Resulta que la presidenta municipal Yolanda Tellería pactó ayer con cuatro líderes de informales que el 6 de enero los reubicará. También advirtió que “limpiarán” las calles del centro de aquellos que no hayan signado el documento. Lo malo que quien no lo firmó es precisamente Óscar Pelcastre, líder de la Foideh, que no se distingue precisamente por ser un ciudadano ejemplar que acate la ley.

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