Con la lluvia de cifras que nos bombardea todos los días, se pierde la perspectiva de lo que realmente está pasando. Nos referimos a la pandemia del coronavirus (Covid-19), que prácticamente saboteó la mayor parte de actividades productivas y recreativas de la primera mitad del año y que aún nos mantiene en un estado de letargo casi generalizado. Pero regresando al asunto de los números, resulta que el corte que lleva a cabo el gobierno federal diariamente reveló que ayer Hidalgo rompió la barrera de los 5 mil casos acumulados de pacientes contagiados. La cifra por sí mismo no nos dice mucho, pero si vemos un poco hacia atrás en el tiempo, encontramos que apenas el pasado primero de julio la entidad rompió la barrera de los 4 mil casos. Es decir, se registraron mil nuevos casos en 15 días. La velocidad con la que aún se propaga el virus en la entidad debe llevarnos a comprender que las medidas de contención aún se justifican. El “quédate en casa” y la “sana distancia” no deben irse aún de nuestros hábitos, pues el virus está aquí y en plenitud. Por eso, las autoridades mantienen medidas que impiden la aglomeración de personas. Un ejemplo es la Feria Universitaria del Libro (FUL), de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), que este año por primera vez será virtual y a distancia. Pero también, la Feria de San Francisco que se celebra cada año en Pachuca podría ser suspendida o, en el mejor de los casos, pospuesta hasta noviembre. Ni el propio secretario de Turismo estatal Eduardo Baños Gómez, sabe a ciencia cierta qué pasará con el evento comercial más importante de la entidad. No hay certidumbre y los contagios no ceden. Por eso, la mitad de burócratas del gobierno estatal seguirá trabajando desde sus casas hasta el 3 de agosto. Por eso en la máxima casa de estudios de la entidad comenzará el semestre de manera virtual y a distancia, lo mismo que las clases en la educación básica. La pandemia en nuestro país no está domada ni aplanada y por tal razón no debemos bajar la guardia. De filón. Los que no han descansado tampoco, aunque así aparenten las cifras, son los delitos, sean de alto o bajo impacto. Solo que, como no hay quien reciba las denuncias, en el caso de los delitos de bajo impacto, entonces por eso parece que los números van a la baja. Pero, lo sabemos, eso no es así.

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