El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó ayer datos a propósito de las ocupaciones relacionadas con las tecnologías de la información. Y los datos que arroja respecto de lo que sucede en Hidalgo nos dan una idea de nuestra posición en la economía nacional y mundial y hacia dónde debería caminar la entidad en la era de la economía del conocimiento y la innovación. Resulta que, según el Inegi, en nuestra entidad apenas 1.5 por ciento de su población de 15 años y más está ocupada en el sector de las TIC, quizá el más dinámico en esta época, cuando estamos a punto de entrar a la tercera década del siglo XXI. Esta escasa presencia de personas que se dedica a las TIC en Hidalgo es un reflejo de nuestra economía, que no ha podido ubicarse entre las más desarrolladas del país. Según el propio Inegi, los estados que producen más riqueza en México son al mismo tiempo los que tienen un mayor número de personas dedicadas a las TIC. Ahí están viejos conocidos nuestros: la Ciudad y el Estado de México, Querétaro, Jalisco, Aguascalientes y Nuevo León, cuyas economías producen buena parte de la riqueza en nuestro país. ¿Qué debe hacer Hidalgo para sumarse a ese selecto grupo de entidades? Principalmente, empujar a su población en edad de formarse, para que adquiera las herramientas que le permita estar en el sector de las TIC, uno de los más dinámicos y con mayor futuro no solo en México, sino en el mundo. De filón. En tiempos de cambios radicales y de contingencias, una buena noticia para Hidalgo es la puesta en marcha de la planta de energía solar Guajiro en Nopala, que contribuirá a reducir 215 mil toneladas de dióxido de carbono, equivalente a retirar de circulación más de 46 mil autos al año. Se trata de una planta que además permitirá a quienes viven en esa región vivir de un proyecto de generación de energía sustentable. Hidalgo necesita muchos más Guajiro.

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