Hace falta insistir que Hidalgo ya no es la tierra de paz que solía ser. Pese a que aún se nos sigue vendiendo esa idea, la realidad nos muestra que esos tiempos ya pasaron. Cada día hay más indicadores que nos dicen que la paz que gozaba la entidad se esfumó. Ayer, por ejemplo, la consultora política Etellekt informó que Hidalgo ocupa el séptimo sitio de los estados del país con más asesinatos a actores políticos durante el actual proceso electoral, esto de acuerdo con el Indicador de Violencia Política. La entidad se encuentra situada solo debajo de Guerrero (23 asesinatos), Oaxaca (19), Puebla (13), Veracruz (ocho), Estado de México (siete) y Chihuahua (cinco), mientras que comparte posición con Jalisco y Michoacán, quienes también registraron cuatro asesinatos. Es decir, estamos al nivel de Jalisco y Michoacán, donde hay una fuerte presencia de bandas del crimen organizado y donde los hechos violentos son el pan de cada día. Esto nos pone, por decirlo de alguna manera, en las grandes ligas de la violencia. Hidalgo, hasta donde se sabe, no es un lugar que se distinga por su tráfico de drogas, pero últimamente se ha vuelto un territorio en donde abunda la “ordeña” de ductos. El huachicolero y su vocación por robar combustible a través de los propios ductos de Pemex se ha convertido en un actor no solo delincuencial, sino con un rol social cada vez más peligroso. Este problema, que aún es manejable, no lo será por mucho tiempo. De filón. Para quienes se angustiaron con la cancelación de patentes de 16 notarios por el riesgo de que algún trámite pudiera venirse abajo, la abogada Lyzbeth Robles Gutiérrez aclaró que eso no será así. Además la jurista dijo que los notarios afectados aún pueden interponer un recurso de revisión, no obstante, destacó la importancia de la resolución de ese amparo, que sin duda sentará precedente para la vida pública de Hidalgo.

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