En la región Otomí-Tepehua, justo en los límites de los municipios de San Bartolo Tutotepec y Huehuetla, corre el río Pantepec, en donde un equipo de científicos de la organización Biofutura detectó la presencia de nutrias, una especie amenazada, de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010, y que podría desaparecer en un plazo de dos a cuatro años si no se instrumentan acciones contundentes para su conservación.

Entre cinco y ocho ejemplares habitarían en esa zona rica en biodiversidad, de acuerdo con estimaciones de la organización no gubernamental.

En el lugar, biólogos instalaron cámaras trampa para obtener evidencias sobre el comportamiento de los animales. Huellas, excreciones y restos del alimento de los mamíferos integran también el material de la investigación de Biofutura, la cual está orientada a preservar la especie y a salvaguardar su entorno.

NUTRIAS

Son conocidas como los centinelas de los ríos, su rostro tierno y sonriente refleja su enorme carisma. Aunque suelen hallarse cerca de las zonas habitadas por el ser humano, aprendieron a evitar su presencia y son huidizas, de tal forma que es difícil verlas en vida libre.

Se trata de la nutria neotropical, una especie amenazada de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010, es decir, las poblaciones de ese mamífero podrían desaparecer a corto o mediano plazo si se mantienen los factores que inciden negativamente en su viabilidad, al ocasionar el deterioro o modificación de su hábitat o disminuir directamente el tamaño de sus poblaciones.

Su importancia es fundamental debido a que es un regulador de las poblaciones de peces y crustáceos, de los cuales se alimenta; además, es una especie bioindicadora de la salud del hábitat (grado de contaminación de los cuerpos de agua), es decir, su presencia habla de las buenas condiciones ambientales de un ecosistema.

A pesar de todos esos factores, existe poca información sobre el estado de conservación de sus poblaciones en México. Incluso, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) constata que no hay ninguna acción específica para la conservación de la nutria.

En su portal Enciclovida (www.enciclovida.mx), la Conabio señala, en la ficha técnica respectiva, que la especie Lontra longicaudis se distribuye desde el noreste y este de México hasta el noreste de Argentina, pasando por toda Centroamérica y los países Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Guyana, Surinam y Guyana Francesa (International Union for Conservation of Nature, 2010).

También da cuenta que la literatura disponible sobre el tema reporta la presencia de nutrias en 22 entidades del país, es decir, lugares donde se ha visto a la especie.

“huella de nutria captada en san bartolo tutotepec

Asimismo, indica que otros estados tienen las condiciones ambientales necesarias para su potencial distribución, aunque no existan registros, como es el caso de Hidalgo, hecho que ha sido corroborado por Biofutura, organización no gubernamental (ONG) que hace ciencia enfocada en la conservación de la biodiversidad.

Dicha ONG realiza actualmente una investigación que documenta la presencia de la Lontra longicaudis, nombre científico con que se identifica a esa especie, en los límites de los municipios de San Bartolo Tutotepec y Huehuetla, en la región Otomí-Tepehua.

 

En el lugar, una zona rodeada por dos ecosistemas: el bosque mesófilo de montaña y la selva mediana, corre el río Pantepec, sitio que hoy es un refugio para las nutrias.

En las inmediaciones de la localidad La Campana, el equipo de especialistas de Biofutura recopila evidencias de la existencia de nutrias: huellas, excreciones y restos de anfibios que fueron alimento del también llamado perro de agua, son algunas de ellas.

 

El ambiente, prácticamente selvático, así como los cuerpos de agua aún saludables que lo rodean, generaron las condiciones propicias para que vivan las nutrias.

Aunque hasta ahora no ha sido posible ver a algún ejemplar en vida libre debido a su comportamiento escurridizo, el grupo de científicos tiene evidencia fotográfica de que las nutrias habitan ahí, ya que fueron captadas con cámaras trampa que instalaron estratégicamente durante recorridos de campo.

 

Localizar las madrigueras y verlas físicamente en vida libre es aún el reto de Biofutura.

Los testimonios de habitantes de la zona y pescadores son fundamentales para que los científicos confirmen su existencia en la región.

De acuerdo con estimaciones de Biofutura, entre cinco y ocho nutrias vivirían en la zona, pero, de no establecer una estrategia de conservación a la brevedad, desaparecerían en un plazo de dos a cuatro años.

En entrevista, el presidente de la organización narró que desde 2013 instrumentan trabajos en la zona orientados a la conservación de la especie y su biodiversidad, los cuales contemplan concientizar a la población de la localidad, con el fin de que cuide su entorno como medida para garantizar la existencia de la especie.

nutria-2En síntesis, el estudio de la organización está enfocado en saber con precisión cuántas nutrias viven ahí y de qué están alimentándose; su alto grado de absorción de contaminantes también permitirá conocer, a través del análisis de excreciones, qué tan intoxicados están los peces y detectar los factores de riesgo, incluso para la población humana de la región.

“A partir de 2013, que hemos estado trabajando en la zona Otomí-Tepehua, iniciamos un proceso de interconexión entre todos los fragmentos que existen en el estado, para darle continuidad al corredor biológico de la Sierra Madre oriental; entonces, empezamos en buscar especies para la conservación, así como posibles proyectos de apoyo en ciertas comunidades, como el apoyo de Napeca (Programa de subvenciones de la alianza de América del Norte para la acción comunitaria ambiental)”, detalló.

Dado que uno de los factores fundamentales para la conservación son los ríos, la organización realizó recorridos sobre los cuerpos de agua de San Bartolo Tutotepec.

“Al hacer recorrido por ahí nos percatamos de las huellas de nutrias, con eso nos dimos cuenta de su existencia, a partir de esto desarrollamos estrategias para conservarlas, informando a la gente por qué no debe cazarlas, por qué no debe matarlas, por qué es importante no pescar en exceso; por qué no deben, por ejemplo, cazar con veneno, ya que al lanzarlo a las pozas y ríos se muere todo”, explicó.

La apuesta es conocer la distribución precisa de esos mamíferos en la entidad, trabajos que, abundó, permiten constatar que nutrias que habitaban otros ríos de la región Otomí-Tepehua desaparecieron.

La organización también documentó la existencia de la Lontra longicaudis en Xochicoatlán, también en Hidalgo.

 

Distribucion

  • La Conabio señala,
    en la ficha técnica respectiva, que la especie Lontra longicaudis se distribuye desde el noreste y este de México; a su vez enlista, con base en la literatura disponible sobre el tema, la presencia de nutrias en 22 entidades del país, es decir, lugares donde se ha visto a la especie.
  • Asimismo, da cuenta
    que otros estados tienen las condiciones ambientales necesarias para su potencial distribución, aunque no existan registros, como es el caso de Hidalgo, hecho que ha sido corroborado por Biofutura, organización no gubernamental que hace ciencia enfocada en la conservación de la biodiversidad.

 

Amenazas

Como factores de riesgo para esta especie están principalmente la contaminación y desecación de los cuerpos de agua, producto de las actividades humanas, así como la deforestación y fragmentación del hábitat como consecuencia de la ganadería, agricultura y extracción ilegal de especies maderables, invasión de terrenos dentro de las reservas, incendios forestales y cacería furtiva, ya que su piel es muy apreciada en la peletería; solo en el periodo de 1950-1970 la última actividad derivó en la extinción local en gran parte de su rango de distribución, y aunque actualmente es una especie vedada, la cacería ilegal continúa.

 

Actualmente el hábitat de esa especie con respecto a sus necesidades está bajo riesgo. La contaminación de los cuerpos de agua con desperdicios industriales (metales pesados, hidrocarburos, plásticos), desagües de ingenios azucareros (sosa cáustica que altera el pH del agua e impide su oxigenación), desechos de la minería, agropecuarios (herbicidas, pesticidas organoclorados) y de centros de población (heces fecales, detergentes, envenenamiento del agua) merma drásticamente las poblaciones, aunado a la extracción intensiva de agua para riego o su contención en presas para consumo humano y el sistema agrícola de tumba, roza, quema que provoca incendios forestales y la eliminación de la vegetación riparia asociada a los ríos.

Por ejemplo, el bosque tropical se destruye o se fragmenta a un ritmo alarmante debido a perturbaciones propiciadas por la agricultura y ganadería.

En la zona de Hidalgo que estudia Biofutura es posible constatar que en los cuerpos de agua localizados en la cabecera municipal de Huehuetla ya no hay nutrias, como consecuencia de los desechos que se vierten. La presencia del basurero municipal próximo al hábitat de la nutria propicia que los contaminantes se filtren y lleguen al río.

Esos factores, aunados a la pesca y el envenamiento del río, provocan la muerte de los peces, que son alimento para la nutria, hecho que genera su desaparición ya sea por falta de comida o intoxicación.

Para preservar la especie en la zona es apremiante la instalación de plantas tratadoras de agua, acciones de saneamiento en los cuerpos de agua y rondines de vigilancia para erradicar la pesca con veneno, precisó la agrupación ambientalista.

En ese contexto, es necesaria también la urgente participación del gobierno en la labor de preservación de las especies.

¿Quiénes son?

Nombre científico: Lontra longicaudis
Nombres comunes: nutria, perro de agua

  • Son animales
    muy tímidos por lo que es difícil verlos en vida libre
  • La nutria es
    una especie protegida por Cites y considerada en la categoría de datos insuficientes por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza)
  • Es un mamífero
    semiacuático que vive en algunos ríos de México, se alimenta de peces y crustáceos que atrapa dentro del agua y consume también insectos, anfibios y reptiles, así como aves y pequeños mamíferos que atrapa en tierra. Diariamente consume entre uno y dos kilos de alimento, de modo que debe recorrer grandes distancias para cubrir sus necesidades
  • Necesita vivir en
    lugares con vegetación bien conservada donde pueda construir madrigueras para descansar, parir a sus crías y protegerse de los depredadores; además debe haber buena cantidad de alimento
  • Son esencialmente diurnas
    con picos de actividad en la tarde y el crepúsculo, aunque pueden presentar actividad nocturna particularmente cerca de poblados. Son usualmente solitarias, aunque es común observarlas en parejas durante la época reproductiva, en donde el macho permanece solo un día con la hembra o en grupos familiares compuestos de una hembra con sus cachorros
  • Se comunican por
    medio de marcas olfativas, por lo que tienen la costumbre de depositar heces en lugares conspicuos, secos y cercanos a cuerpos de agua como rocas, troncos, bancos de arena o bases de puentes
  • Son excelentes nadadoras
    y buceadoras, las presas pequeñas las consumen dentro del agua pero las grandes las llevan a tierra, en el suelo se desplazan trotando con el lomo jorobado o contoneándose al caminar
  • Son hasta cierto
    punto tolerantes a las modificaciones ambientales y se les haya cerca de áreas ocupadas por el ser humano. Entre sus depredadores están los jaguares, caimanes, aves rapaces, perros y, por supuesto, el ser humano, que es su máximo depredador
  • Suelen descansar en
    sus madrigueras o, según comentan, en vida libre se recuestan en piedras durante las mañanas para secarse al Sol

Sin estrategia de conservación: Conabio

De acuerdo con Conabio, no existe ninguna acción específica para la conservación de la nutria, aunque esos animales aprendieron a evitar la presencia del ser humano y son huidizas; su subsistencia dependerá en gran medida de la conservación y recuperación de los ríos y arroyos perennes de las selvas tropicales donde se conserva la vegetación riparia (interfase entre el suelo y un río o arroyo) original con las temporadas de lluvias y secas bien definidas.

El reconocimiento y protección formal de las regiones terrestres prioritarias es un primer paso, así como la realización de estudios demográficos en su rango de distribución para conocer el estado actual de las poblaciones e investigar los aspectos faltantes de su ecología, puntualiza la instancia en su portal web Naturalista.

Pese a la importancia que implica la existencia de esas especies para los ecosistemas, no existen acciones orientadas a salvaguardar esa especie por parte de las autoridades, reveló el presidente de la asociación civil, la cual también está enfocada al trabajo comunitario.
“Es una especie que se encontraba en Hidalgo de manera histórica, sin embargo, no ha habido muchos estudios referentes a la conservación de estos animales, ahora que estamos haciendo investigación encontramos estos datos, donde se está distribuyendo.

“Las autoridades en el tema ambiental, su ramo de acciones, van demasiado bajo, no estamos teniendo algo que nos garantice que esas especies se van a conservar, realmente no tenemos el apoyo de ellos, que realmente se vea un interés por generar estrategias para conservarlo”, subrayó.

La investigación científica de Biofutura tiene una misión clara, explica morales García: “Nosotros tenemos que buscar que esta especie junto con otras se puedan conservar, es decir, tenemos que hacer conciencia en la gente de las localidades de que tienen que cuidarlas porque dependemos mucho de ellas, cada que hay un pescador les decimos que no las maten, que cuiden la biodiversidad, estamos trabajando con la Semarnat Hidalgo, con el gobernador, porque no tenemos realmente nada.”

Busca Biofutura contrarrestar impacto en biodiversidad

Aunque no es una labor que corresponda a la organización civil, Biofutura concentra esfuerzos en los municipios mencionados con el fin de impulsar las economías verdes para que los habitantes tengan alternativas para allegarse ingresos sin generar impactos negativos al medio ambiente.
Así, específicamente en la localidad La Campana, en donde cruza el río Pantepec, la organización contribuye al impulso del ecoturismo. Las acciones en ese tema son tan concretas, que ya existe un desarrollo ecoturístico que recibió apoyo de Indesol y Biofutura para concretarse.
“Como asociación civil no nos toca, pero tenemos que estar buscando la manera de ejercer economías verdes para que no afecten al ambiente y ayuden a las comunidades mediante el ecoturismo, promoción de sus productos como el café, evitando la tala, promoviendo la pesca sustentable, estamos buscando diversos mecanismos para que la gente vaya cambiando, pero lo grave es que no tenemos un apoyo general de gobierno, a pesar de que ellos conocen de nuestras actividades, tenemos que sumarlos”, concluyó.

nutria

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Laura Elizabeth Trejo
Egresada de la UAEH, reportera, hecha en este diario, a cargo del mundo de los negocios, doglover, activista de los derechos de los animales, fanática de The Beatles. e-mail: [email protected] Facebook: Laura Trejo