Pese a las nuevas inversiones, Hidalgo sigue sin despuntar en sus indicadores económicos principales. El Inegi dio a conocer que, al corte del tercer trimestre de 2017, Hidalgo registró la cuarta tasa de informalidad laboral más alta del país. Esto conforme a los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). En el periodo julio-septiembre, Hidalgo registró una tasa de informalidad de 73.8 por ciento, solo por detrás de Oaxaca (81.5 por ciento); Chiapas (80.4 por ciento) y Guerrero (79.9 por ciento), entidades que, como todos sabemos, destacan por la fragilidad de su economía, que además enfrentan graves problemas de inseguridad, como sucede en Guerrero. ¿Qué es lo que pasa en Hidalgo que no logra salir del sótano? Ya hemos analizado en este espacio las razones atrás de la informalidad y de por qué la entidad sigue sin crecer al ritmo que debería. Principalmente, de lo que cojea la entidad es falta de competitividad: carecemos de un entorno amable para llevar a cabo las inversiones que impulsen el despegue de nuestra economía. Trámites complicados, falta de infraestructura, bajos salarios, entre otros factores, son los que mantienen a Hidalgo en el subdesarrollo. Las reformas que impulsó el gobierno estatal para mejorar la competitividad aún no tienen efectos. Ahí está ese dato demoledor para constarlo: 73.8 por ciento de índice de informalidad. De filón. Ayer el pleno del Congreso de Hidalgo eligió al contador Armando Roldán Pimentel como nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado
de Hidalgo (ASEH). Se trata de un perfil aceptado pues no tiene antecedentes como funcionario del gobierno estatal. Logró, ayer durante su elección, el apoyo de 30 diputados locales, quienes luego de un mes de que se publicó la convocatoria y se realizaron las diferentes etapas, en sesión ordinaria eligieron por unanimidad a Roldán Pimentel como titular del organismo estatal de rendición de cuentas.

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