Durante su mañanera de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) habló respecto al número de policías que hay en cada entidad y su proporción respecto a sus habitantes. Hidalgo no salió bien librado en el análisis, pues existe un déficit de cerca de 2 mil 628 elementos. Según el análisis expuesto por el presidente, en Hidalgo debería haber 8 mil 575 policías pero solo hay 5 mil 947. Al comparar esa última cifra con la población estatal, tenemos que solo hay un uniformado por cada 480 hidalguenses. El ideal de efectivos requeridos para la entidad es de 8 mil 575, es decir, faltan 2 mil 628. Hay 208 policías por cada 100 mil hidalguenses cuando lo ideal es que sean 300. ¿En qué se nota la escasez de uniformados? Seguramente el lector ha vivido en carne propia o al menos escuchado en voz de un familiar o vecino aquel relato que dice: “Hablamos a una patrulla pero nunca llegó, o cuando llegó el delincuente ya había huido”. O cuando decimos que un lugar es tierra de nadie porque nunca hay policías que protejan a la población. Esto, para nuestra desgracia, lo saben muy bien quienes rompen cristales de vehículos en calles oscuras, o quienes tranquilamente allanan una propiedad. Es un problema complejo que no será solucionado de la noche a la mañana, porque no solamente se requiere dinero, también condiciones dignas para los oficiales y un programa de capacitación permanente. Y mientras llegamos a ese escenario ideal, usted lector y sus vecinos seguirán sufriendo la falta de policías. De filón. Sean vendettas o no, lo importante es que los homicidios son el pan de cada día en Ixmiquilpan, Huichapan e incluso Tecozautla. ¿De qué nos sirve saber si son bandas de criminales o si son vendettas?

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