CÉSAR L AYALA

Pachuca.- La organización social –a través del parentesco y la familia– y, también, la organización social económica han incidido fuertemente en lo más privado del ser humano: su sexualidad, al regular el sexo, el placer y la reproducción, incluso, las formas de expresión del amor.

La sexualidad humana es histórica, contextuada. Las culturas sexuales hegemónicas se han basado en autoridades filosóficas, religiosas y médicas, y han ido construyendo nuestras nociones y políticas en torno a la sexualidad y variándola, aunque en algunos temas los siglos parecieran no haber pasado.

Las expresiones de las culturas de la sexualidad a través de los tiempos son múltiples, desde la prehistoria, con las Venus auriñacienses y los grafiti paleolíticos de las cuevas de Abri Castanet con representaciones de vulvas, hace más de diez mil años.

Pareciera que cuando las sociedades eran cazadoras-recolectoras los ciclos de la luna, identificados con la mujer, eran de suma importancia, pero cuando se volvieron agricultores, lo importante pasó a ser el culto al sol y los dioses masculinos, empezando a desvalorizar lo femenino, como revelan estudios de los monolitos celtas de Hedgestone.

Siguen ejemplos ya de la historia, como los manuales sexuales chinos de hace 5 mil años, o la destrucción de la momia de Nefertiti, de toda huella de su reinado y del culto a los dioses que en el siglo XIV aC ella y su esposo el Faraón impusieron, defenestrando a los antiguos sacerdotes que rendían culto masculino al sol.

Con el sedentarismo la propiedad marcó las relaciones sociales y de género y con el descubrimiento del Bronce, entre mil y 2 mil años antes de Cristo, se inventaron las armas, se dieron las guerras y un dominio masculino.

Hacia el 1300 aC fue difundido el Decálogo de Moisés con los mandamientos como no fornicarás o no desearás a la mujer de tu prójimo, aunque el Rey Salomón, siglos después, tuviera 700 parejas estables además de innumerables amantes.

El manual Taoísta del siglo II que afirmaba que después de mil 200 relaciones sexuales el emperador se volvía inmortal.

Entre los griegos antiguos, el criterio de tres coitos seguidos marcaba haber llegado a la juventud. El hedonismo grecorromano aceptaba, parcialmente, la homosexualidad, la bisexualidad y el aborto; la etimología de fornicación, derivaba del acto de las trabajadoras sexuales romanas bajo los arcos de puentes (forno) y acueductos.

En la antigua India, los templos tenían ganancias generadas por las sacerdotisas al hacer el amor.

La poligamia se prohibió en la Roma antes de Cristo.

Si te quedaste picado, no te preocupes, tenemos más de donde salió esto para mantenerte despierto toda la noche, por eso visita www.revistadandoydando.com.mx o búscanos en Facebook como Revista Dando y Dando, donde tenemos más y más para darte de qué hablar

Comentarios