CÉSAR L AYALA

Pachuca.- En Turquía, Egipto, África, Roma, las Islas del Pacífico o las llanuras de Norteamérica, los dioses dejaban de ser masculinos y femeninos o bisexuales y se daba paso a un dios masculino de las religiones nacidas en el cercano Oriente: el judaísmo, el islamismo o el cristianismo (excepto los cristianos gnósticos, cuyo dios es tanto hombre como mujer).

La dominación del hombre tenía que reflejarse también en la religión. La dominación masculina puede rastrearse a la invasión de los rusos en Asia, Europa, de India a Irlanda.

Los indoeuropeos modelaron los roles masculino y femenino. Se trataba de ganaderos peleadores, guerreros, con una economía basada en la fuerza, la dominación, la violencia y el machismo. Las mujeres eran casi esclavas, marginadas de la educación y las esferas de decisión y hasta sujetas a ritos de violación sexual.

En esas épocas, el Papa León VII murió fornicando con una mujer adúltera en el 939; el Papa Clemente II en 1046 cobraba impuestos a las prostitutas aún muertas, que consistían en ceder la mitad de su herencia a la Iglesia; y el Papa Juan XII fue asesinado en 1334 a manos de un marido celoso que lo encontró con su mujer.

El primer cinturón de castidad europeo data del siglo XII y protegía la castidad de la mujer.

El amor romántico vino a reemplazar los acuerdos matrimoniales entre familias. Un tratado medieval recomendaba, para combatir la lujuria, meter un dedo en agua hirviendo o caminar desnudo por un campo de ortigas.

En la Edad Media se descubrió que los exploradores en sus barcos no caían al vacío acabándose el mar en un mundo de monstruos sino que podían extender los imperios surcando los mares. El descubrimiento de la imprenta permitió la difusión de la Biblia en el siglo XV.

Bajo los reyes católicos, España descubrió América y la sífilis comenzó en Europa en 1493, a la vuelta de Colón. Con la conquista europea de Latinoamérica en el siglo XV la colonización instauró un sistema de dominación social y sexual, de clases, razas y géneros. La colonización difundió el modelo del machismo, el uso y abuso de las mujeres sin ninguna responsabilidad por la prole.

Con la colonización del “nuevo mundo” se normó una adherencia estricta al sexo matrimonial; el sexo no era un resultado de la naturaleza malvada del hombre, sino un mandamiento divino.

Con los conquistadores llegó la evangelización; los españoles vinieron con la Biblia en la mano a enfrentarse a un mundo cultural distinto, que no entendían ni respetaban, considerar a los indígenas como seres humanos sin alma, aunque algo más valorados que los negros a los cuales ni se trataba de adoctrinar.

La inquisición y las cruzadas fueron herramientas de conversión. En el Perú colonial la educación en sexualidad se volcaba hacia lo religioso y no era explícita y la vergüenza relacionada con el tema sigue presente, especialmente en el mundo adulto.

El choque de religiones que se produjo en Perú a raíz de la conquista española impactó en la mitología andina y selvática. La evangelización trajo consigo la idea de pecado. Los “confesionarios” eran libros que los sacerdotes debían emplear con los indígenas, conteniendo una rígida moral sexual, y que se siguieron usando hasta en la etapa de la República.

*Fuente: Erotismo, placer y sociedad. Un paseo por la historia: Ayer y hoy por María Raguz, la autora es doctora en psicología social, especialidad de género (Holanda). Maestría en EU en psicología educacional. Profesora principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Integra varios rosters internacionales de consultores y expertos en género, derechos y salud sexual y reproductiva, en particular, adolescente y juvenil.

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