Hablar hoy de la Historia, así con H mayúscula, significa hablar también de la participación de las mujeres. Hasta hace muy pocos años, a la mitad de la humanidad se le excluía de los anales históricos porque se le asociaba exclusivamente al ámbito privado, femenino, que no tiene cabida en las “grandes” hazañas. No importaba su participación ni contribución excepcional y extraordinaria en todos y en muchos ámbitos exclusivamente de los hombres. Irreal es pensar que en toda la historia de la humanidad no hayamos participado. Desde que el mundo es mundo lo hemos hecho, de diferente manera y en muchas actividades.
A partir de la década de 1980 podemos hablar de una historiografía de las mujeres, es decir, de la recuperación sistemática y científica de nuestra contribución como género, y justo Historia de las mujeres es una obra editada por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), que recupera el trabajo de 12 investigadoras que han estudiado y contribuido al tema.
El primer texto es de la doctora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Ana Lau, “La historia de las mujeres, una nueva corriente historiográfica”, donde plantea:
“La historia de las mujeres se caracteriza por la multiplicidad de sus planteamientos, formas diversas para escribir o narrar esta historia. Intentar definir y explicar su aparición nos remite a los debates por los cuales se construye esta corriente de la historia: surge dentro del movimiento feminista y gira alrededor de interrogantes como: ¿qué hacer y cómo producir una historia de las mujeres que las incluya y las haga visibles? Comenzó siendo un modo especial de hacer historia y se ha convertido hoy en un proyecto estrechamente ligado a los desarrollos historiográficos de los últimos 40 años, en donde las mujeres son las protagonistas principales.”
El segundo reporte es de María Cristina Mata Montes de Oca, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango, con el título “Mujeres en el límite del periodo virreinal”, quien nos presenta su investigación histórica sobre tres virreinas: María Antonia de Godoy y Álvarez de Faría de los Ríos y Sánchez-Zarzosa, María Francisca de Sales de la Gándara y Cardona de Calleja y Josefa Sánchez Barriga y Blanco; y sobre dos norteñas: María Ignacia de Azlor y Echeverz y María Josefa Álvarez Prendes de Rayo. ¿La razón? En voz de la autora es “resaltar la existencia de estas mujeres que trascendieron en la educación de las mujeres en el siglo XVIII y en la revolución de 1810”.
“La participación femenina en la independencia de México” es la investigación de Celia del Palacio Montiel, investigadora de la Universidad Veracruzana, donde nos demuestra que “la participación de las mujeres en las luchas por la independencia fue mucho más intensa de lo que se ha considerado tradicionalmente. Lamentablemente el destino de estas mujeres es ser recordadas solo de manera excepcional… Las mujeres ayudaron de diversas formas a la causa insurgente: otorgando ayuda económica, sirviendo de correos o de enfermeras y administradoras en el frente de guerra e incluso intentando ‘seducir’, es decir, convencer, a los hombres –fueran estos militares o no– e incluso a otras mujeres, de abrazar la causa independentista”.
El cuarto trabajo es del investigador del INEHRM Raúl González Lezama, “Las mujeres durante la Reforma”, quien concluye que “los ideólogos de la Reforma tenían presente la condición disminuida de la mujer en cuanto a sus derechos civiles y políticos y tenían en mente el remediar esta situación. Creían honestamente en la superioridad moral de la mujer, pero contrariamente a los conservadores, no temían que el ejercicio de mayores derechos civiles y el reconocimiento de sus derechos políticos destruyeran sus virtudes innatas. Sin embargo, solo fue posible iniciar los primeros pasos hacia el mejoramiento social de la mujer cuando la República triunfó sobre la Intervención Francesa y el Segundo Imperio. El más importante de ellos fue en materia educativa, tal como lo reclamó en su momento Ignacio Ramírez el Nigromante”.
El quinto capítulo es de la investigadora del Centro de Estudios Históricos del Porfiriato AC Clara Guadalupe García con “La participación de las mujeres en la segunda Intervención Francesa”, donde afirma que “detectar la participación de las mujeres durante este periodo es laborioso, porque en muchas de las fuentes que nos sirven para formar esta historia las mujeres aparecen como la luz que se filtra entre las hojas de un árbol, o a través de las cortinas de una ventana, o entre los juncos de un jacal. Como la luz, están presentes las mujeres en esta historia, y no solamente de manera explícita, en muchas ocasiones con nombre y apellido.”
“Mujeres ilustradas mexicanas, siglo XIX” es el título que dio la investigadora de El Colegio de México Anne Staples a su investigación, en ésta ella señala que “las mujeres ilustradas por regla general tenían medios económicos para adquirir una amplia cultura”, no era el caso de los hombres de la época, quienes tenían oportunidades por ser hombres y no por necesariamente tener recursos. Ejemplos Ignacio Manuel Altamirano y Benito Juárez. Sin embargo, aclara que el término ilustradas cambia con el tiempo y se refirió también a aquellas “que por esfuerzo personal, rompieron de distintas maneras las cortapisas impuestas por la sociedad de su tiempo”.
Seis capítulos de Historia de las mujeres, que representan parte esencial de la vida, de la memoria y de la Historia de la humanidad. Sin duda, de lectura obligada.

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorEl mes patrio, ¡farándula grotesca!
Artículo siguienteDestacan artemarcialistas de la UAEH en Nacionales Populares
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.