Historias del atico

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¿Presencias de otro mundo en las cabinas de radio?

Mariel Itzel Hernández Martínez

Desde que llegué a esas cabinas de radio me han contado que pasan cosas extrañas, incluso en ese solitario pasillo del piso de abajo, en ese taller oculto de fotografía.

Ha pasado poco más de un año desde que llegué a Bulbo Radio Experimental, estación de radio que se encuentra en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y conforme he ido conociendo a más personas, algunas de ellas me han contado sus experiencias con “la niña o el niño de Bulbo Radio”. No sabemos a ciencia cierta qué puede ser, pero siempre se ha dicho que es el alma de un pequeño.

Yo no lo creía porque a mí nunca me había pasado algo así, hasta ese día… Y no solamente ha sido una vez, pero la que más recuerdo es aquel primer día en que algo relacionado con esa pequeña alma me ocurrió; y de lo que a continuación voy a relatar.

Me encontraba operando el programa “El séptimo obelisco”. Boris y Juan, los locutores, normalmente tienen esa maña de conducir en la cabina con las luces apagadas, y ese día no fue la excepción. A mí me dejaron del lado de las consolas solamente con un foco prendido, realmente era una luz muy baja.

Alrededor de las 15:20 horas era cuando se transmitía el programa. Lo único que yo hice fue abrir los micrófonos para que se escucharan en vivo, y “fondear” la pista. Era lo único que hacía, pues es una producción en donde es más el debate y el diálogo. Así que me recargué totalmente en la silla y crucé mis brazos para escucharlos. No había manera de que yo alcanzara todos esos botones…

Pocos minutos después, la consola se apagó y los botones en forma de pastilla, se bajaron totalmente… solos. Se bajó a la mitad el botón general de la consola. Sin embargo, la computadora seguía grabando y los micrófonos se mantuvieron prendidos, pero se escuchaba un eco en las voces de los chicos.

Fue muy extraña para mí esa situación porque nunca suele pasar eso en esa consola. Creí que había sido un problema técnico. En cuestión de segundos reaccioné y regresé el “fondeo” a la normalidad.

Al salir del programa, los chicos me preguntaron por qué se había escuchado ese eco raro. Les expliqué lo que había sucedido. Les mostré cómo se habían bajado todos los controles, menos los dos micrófonos y la computadora.

Eso nunca había pasado. No era un problema técnico.

Juan me dijo: “Creo que fue la niña de Bulbo”.

Y Boris complementó diciéndome: “Entonces quiere decir que le caíste bien. La niña solo llega a hacerles travesuras a aquellas personas que le caen bien.

” Me quedé intrigada, no supe qué hacer o qué decir. No supe si sí fue la niña que ellos dicen o solamente fue un problema técnico, pero ya han sido muchas más personas que platican sus experiencias, así que comienzo a creer en las posibles travesuras de aquella alma pequeña que ronda por Bulbo Radio y por ese pasillo oculto que, al fondo, lleva al taller de fotografía, en donde se dice, ahí se esconde…

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