“Odio mi corazón,
que nunca ha sido mío.
Desgajarlo de mí, ¡si yo pudiera!
Mas insiste en el pecho
en astro de destino,
aunque jamás fue mío
y desde antes de ser,
yo he sido suya.
¡Si pudiera matar mi corazón con el puñal del alba…!
¡Si pudiera, sin morirme con él, hundir mi corazón de siglos en las aguas del silencio de Dios…!
¡Ah, si pudiera…!”

Emma Godoy, (1984).
“Mi corazón ajeno”,
en Pausas y arena

Este 9 de mayo en Bellas Artes se reconocerá la trayectoria de Emma Godoy para celebrar el centenario de su nacimiento. Es honor ser invitada a hablar de esta mujer que fue poeta, filósofa, ensayista, crítica, dramaturga, voz y alma en la radio, provocadora de argumentos apasionados… Antifeminista y fumadora empedernida –como ella misma se describía–, humanista, mocha y medieval –en sus propias palabras–. Fundó la organización Dignificación de la Vejez, antecedente representativo del Instituto Nacional de la Senectud.
Ella nació en Guanajuato en 1918. Es tan sencillo palparla en sus más de 30 ensayos que publicó, siempre original e insurrecta, dispuesta a revelar sus pensamientos más profundos, de delatar su sentir más genuino. Uno de los primeros que dio a conocer fue en 1967 bajo el título El artista y su creación. La admiración por ella es inmensa cuando descubrimos que su ensayo publicado en 1991, El pecado y la gracia, está escrito a partir de su testamento.
Como narradora dio a conocer su primera y única novela Érase un hombre pentafácico, con la que obtuvo en 1962 el premio William Faulkner otorgado por la Universidad de Virginia. En las reseñas que se hicieron de la obra se afirmaba que en ella se presentaban las pasiones e instintos contradictorios de los seres humanos y alude a su libre albedrío.
En teatro, su primera obra fue Caín, el hombre, misterio trágico, en 1949. Respecto de su creación poética, en 1948 dio a luz Pausas y arena y en 1964 Del torrente. Bien dijo de ella su amiga y cómplice literaria, Margarita Michelena: “Poetas como Concha Urquiza, Emma Godoy y yo rompimos con esos prejuicios y esos calificativos. Publicamos poemas con temas diferentes a los tradicionalmente asignados a las mujeres. Ellas escribían ‘hermosos temas místicos’, pero además hablaron de cosas que ninguna mujer había tocado: los asuntos del ser, la preocupación ontológica”.
Les invito a saber más sobre Emma Godoy y celebrar sus 100 años de nacimiento el 9 de mayo en el Palacio de Bellas Artes a las 19 horas. Emma, la poeta, la filósofa, la narradora, la voz por siempre. Al describirla fue constante que la calificaran como una mujer que escribe con fuerza de cincel que llega al alma, poeta que profundizó con la poesía el significado del libre albedrío, torbellino de genialidad y garra de pensamiento.

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