“Por los nervios olvidé decir muchas cosas”, dijo Cristi a manera de saludo, minutos antes había participado en una mesa donde mujeres narraron su experiencia en la cocina con los hongos silvestres. Ella se encontraba feliz, sus ojos irradiaban alegría y orgullo porque por primera ocasión en su pueblo se realizó la muestra gastronómica de hongos silvestres.
Cristina representa al grupo de hongueras de Acaxochitlán, Hidalgo. Ellas residen en un pueblo donde el consumo de hongos recogidos en el bosque está incorporado en su cultura culinaria desde tiempos ancestrales; ellas se distinguen por comercializar su recolecta en las plazas públicas de Acaxochitlán y Tulancingo, en Hidalgo; y Huauchinango, Puebla. En esa región cultural, como en muchas partes de nuestro país, los espacios públicos y el protagonismo de los eventos no es para las mujeres y menos para las indígenas.
Ahora el conocimiento y trabajo de las hongueras está contenido en documentales, reportajes visuales y escritos, pero nunca sus saberes y su condición femenina las había hecho protagonistas de un evento público en su pueblo. El pasado domingo en Los Reyes, Acaxochitlán, se realizó la muestra gastronómica donde sin excepción los platillos fueron elaborados con hongos silvestres; la comida, las actividades culturales y la vendimia de productos artesanales hicieron un todo de la muestra.
Todas ellas portaban orgullosas sus trajes típicos, no importó el frío que llegaba hasta los huesos, porque la felicidad junta y compartida produjo calor. Ellas se notaron más integradas en su trabajo, quizá porque están descubriéndose como mujeres con problemas comunes, con sueños que pueden ser compartidos y logrados, pero sobre todo, están reconociéndose como poseedoras de saberes que las hacen únicas. Tener conciencia de su importancia como personas y mujeres desde sus conocimientos de los hongos silvestres es notable en un contexto donde las mujeres están destinadas a casarse y tener hijos, pues la soltería es inaceptable. Desde su trabajo, ellas muestran que existen otras formas de existir y ser reconocidas.
Las hongueras de Acaxochitlán son mujeres que trabajan todos los días por ser buenas hijas, esposas, madres, abuelas y todo lo que les corresponde por su género y edad, pero también se han comprometido consigo mismas y sus batallas cotidianas, por ejemplo, defender su espacio de venta en el tianguis de los domingos en la cabecera municipal, acudir a las reuniones de información y capacitación para valorar sus propios conocimientos. En esto último, ellas lidian con la vigilancia que impone el esposo o varón que asume como su obligación el cuidado y control de las vidas femeninas. Otros recelos también las acompañan en las citas convocadas por estaciones de radio, foros de televisión o muestras gastronómicas fuera de su comunidad e incluso más allá del estado de Hidalgo. Pero tanta incomodidad es pasada por alto cuando notan en sus hijas la admiración que les provoca mirarlas sentadas frente al público.
Hace algunos años, realizar una muestra gastronómica de hongos silvestres cocinados por mujeres indígenas hubiera convocado la presencia de autoridades sanitarias dispuestas a retirar los productos, ahora las cosas han cambiado porque las hongueras son reconocidas por su profundo conocimiento de los hongos silvestres; en ese proceso han sido acompañadas por otra mujer, Leticia Romero, con su equipo de trabajo y conocimientos, muestra que la vinculación entre la universidad y los sectores sociales produce buenos resultados cuando se bordan relaciones de confianza, puntada por puntada, hora con hora de promesas cumplidas y desacuerdos respetados.
¡Felicidades por esa maravillosa muestra gastronómica en Los Reyes, Acaxochitlán!

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