Lejos quedaron los meses de lamento, parecía que esta fecha nunca llegaría. Conforme pasaban los días la espera se hacía más larga. Por fin estamos en el súper domingo, no, no se trata de algún juego de la selección mexicana o un superbowl. Hoy primero de julio los mexicanos tenemos la oportunidad única e irrepetible de cambiar la historia de nuestro país. Es momento de traer a la memoria la venta de Pemex y los 109 mil 542 homicidios dolosos, entre otras calamitosas herencias del sexenio peñista. La impunidad por los 43 de Ayotzinapa y la verdad histórica de la PGR, a los Duarte, Javier y César; a Andrés Granier, recién liberado; a Francisco Olvera y su tirana confabulación con Omar Fayad, a Rodrigo Medina y la corrupción judicial. A Eruviel Ávila y las más de mil 984 mujeres asesinadas en su sexenio, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); el desvío de 258 mil 829 millones de pesos de 22 gobiernos estatales priistas que administraron a la par del presidente Enrique Peña. Es tiempo de traer a la memoria la casa blanca de 7 millones de dólares, la vivienda “rentada” en Las Lomas, los gasolinazos y más historias de impunidad y corrupción que marcaron el actual sexenio. ¡Ya no más de lo mismo! Hoy es el día de la revancha en el que los mexicanos debemos salir a cobrar una a una las facturas por los abusos y las traiciones que nos asestó el peñismo. Nuestra mejor arma: la credencial de elector. Sin duda los tres largos meses de campañas político-electorales no fueron, en ciertos casos, suficientes para digerir el sentido del voto. Pero más allá de las indecisiones, las filias y fobias partidistas, existe una obligación ciudadana ineludible: votar. Seamos mexicanos responsables y no dejemos a otros decidir sobre nuestro futuro. Un voto informado, razonado y libre es la mejor protesta social pacífica que pueda existir en este momento. Llegó la hora, la hora de la reflexión, la hora de cobrar facturas a nuestros políticos. Vamos hoy todos a ser parte de la fiesta de la democracia, somos los invitados de honor y no podemos fallarle a nuestros país. De filón. Desde 2012 Hidalgo arrastra una deuda por comprobar de más de mil 800 millones de pesos en programas sociales, según el último reporte de la Auditoría Superior de la Federación. ¿Quién será el emisario designado por el gobernador para desmentir al máximo órgano fiscalizador?

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