En 2014 fuimos testigos del surgimiento de un par de prodigios. Tan solo con un bajo, una batería, una piza de rock, otra de blues y un montón de actitud, Mike Kerr y Ben Thatcher, mejor conocidos como Royal Blood, conquistaron al planeta con su álbum debut. Ahora, luego de múltiples elogios y un séquito de admiradores ávidos de más, el dueto inglés retorna a los escenarios con How did we get so dark?, un segundo disco que representa una verdadera prueba de fuego.
Pero vayamos en retrospectiva. Hace tres años Royal Blood pasó de ser una agrupación desconocida a una gran promesa del rock gracias a su primer álbum, titulado obviamente Royal Blood, el cual destacó gracias a una apuesta muy fresca para el género: una base que conjunta el garage rock y el blues, así como la exclusión de guitarras. El resultado: sencillos tan colosales como “Little monster”, “Out of the black” o “Figure it out” y la aparición de Kerr y Thatcher hasta en las cajas de cereal.
Debido al éxito de su primer material discográfico, es obvio el revuelo causado por una segunda parte: ¿Royal Blood continúa en la senda del éxito o comenzaremos a escuchar traspiés? La respuesta afortunadamente es grata para todos. Thatcher y Kerr entregan una placa sólida, con la efervescencia y el punch de su debut, pero también nos muestran que pueden crear temas más maduros que bandas consagradas anhelarían.
How did we get so dark? abre de una manera tan enérgica que solamente podríamos compararlo con una Electric Light Orchestra con una sobredosis de anabólicos. Royal Blood abandona un poquito el blues para homenajear el rock de los 70 de manera prodigiosa, como si el fin del mundo fuera un escenario lleno de llamas fosforescentes.
“Lights out”, primer sencillo de este álbum, es dinamita pura. El bajo de Kerr nunca había sonado tan brutal mientras que la batería de Thatcher es energía en su estado más puro. Si a ello le sumamos un potente riff y un solo sencillo pero que pone la piel chinita, justifica el precio del boleto para escucharlos en vivo y a todo color.
“I only lie when I love you” es un tema lleno de sensualidad, de esos que provocan que ciertas partes del cuerpo humedezcan al calor de la noche o los susurros del viento. Sí, Kerr versa puras mentiras, ¿pero que no el amor eterno es la más grande de todas ellas? “Where are you know”, por su parte, es un Royal Blood conoce a Led Zeppelin; si bien aún no le llegan a Plant, Page, Jones y Bonham, los de Worthing se posicionan como sus alumnos más adelantados. Finalmente, “Hook, line & sinker” exhibe el sonido más industrial de Royal Blood, lo cual resulta en una agradable fiesta en una bodega vacía y llena de metales oxidados.
Pues bien, Royal Blood retornó con un pedazo de álbum que bien se merece estar entre el top 10 de lo mejor del año. Los ingleses continúan fieles a su estilo al tiempo que exploran con fortuna otros horizontes musicales sin caer en la complacencia o el ridículo. How did we get so dark? Es prueba de que pueden existir grandiosas segundas partes, tan épicas como las primeras, tan oscuras como la noche, tan negras como la propia naturaleza humana.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.