¿Qué es el júbilo carnal?
No es, desde luego, cuando gozas la carne de manera irrestricta
para salvar tu hambre. No…
El júbilo carnal ocurre cuando la carne que gozas para salvar tu hambre es salvada de ti… por una extraña vigilia

No ha sido un delirio producto de su tensión al saber que está lista para el fin de sus días; estaba resignada, ni siquiera le deseaba el mal al matarife, nunca buscó que algo no resultara a la hora en que el cuchillo le atravesara el cuello para vaciarle la vida. Hoy no se come carne.
-¿Oí bien?-, se preguntó a sí misma. Su campo ocular abrió tanto que parecía que los ojos le dejaban las cuencas vacantes por la incredulidad. Aunque a las otras les parecía un acontecimiento ordinario y sin relevancia, a ella le tomó un rato aceptar que todo tenga que terminar en muerte así que no podía permitirse el menor retroceso. No es fácil programarse para morir, menos para morir ejecutada. No es fácil no pensar en el dolor, en cuánto podría demorar, en imaginar que al cuchillo se le ocurra penetrar por un punto equivocado para hacerle sortear una agonía extendida.
Se preparó tanto y por tanto para este momento como para que de buenas a primeras, el día de su defunción, alguien entrara al matadero con la novedad de que hoy no se come carne.
-¿Qué se supone que tendría que pasar?-, asumió de nuevo en su conflicto interno. La veracidad del hecho de que todo el mundo estuviera en vigilia justo el día de su muerte le colocaba en al menos dos escenarios, a su ver, nada convenientes: el primero, la repentina salvación a ser degollada; el segundo, solo una breve postergación de su condena. Ambos igual de transgresores para su presunta razón de ser.
Si es que su salvación era inminente, ¿cómo iba a hacerle para vivir si no era para morir? Morir, sí, morir en las circunstancias para las que estaba predispuesta, no una muerte fortuita o por causas naturales, no una muerte sin el matancero listo para dejarle el cuerpo sin cabeza y las venas vacías del rojo vida. Las consecuencias de una posible salvación serían desastrosas.
Por otro lado, siguió, ser víctima de la postergación de su condena sería padecer de una mofa del destino, de todas maneras habrá que entregarse al sacrificio, ¿para qué andarse por las ramas? En lugar de introducir esa punta brillante y afilada para cortar de una vez por todas y sin escalas el conducto que guía la sangre desde el corazón. ¿No es acaso una falta de educación cancelar de último momento una cita para morir?
Mientras, por su mente avanzaba un numeroso ejército de ideas como hormigas dispersas por la bomba denominada ‘hoy no se come carne’. Los portones de acero azotaron para negarle la entrada al Sol. Un débil haz desde el tragaluz apuntó justo al centro de un papel que el matarife dejó caer al fondo de la tina que bebería toda su sangre. De cabeza, suspendida, atada de patas, su trompa aún húmeda apenas rosó la esquina de la nota. Decía: “para el manjar del sábado de Gloria”…

QUINETOSCOPIO

…pero qué van a saber las reses de letras o de glorias sabatinas.

@lejandroGALINDO | avueltadetuercas@gmail.com

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