El pronóstico nunca fue de optimismo y, desafortunado, porque el número de los decesos tras la explosión de Tlahuelilpan han excedido más de la centena.

El recuento casi día a día se ha incentivado, y de muchos que sobrevivieron y están internados en diferentes nosocomios, sus expectativas de sobrevivencia van de la mano con la gravedad de sus lesiones.

En paralelo, se infiere, las investigaciones continúan en el marco de la frase hecha, manida: “se fincarán responsabilidades”, aunque corresponden a una explicable actuación de no difundir nombres y presuntos cargos hasta no tener todas las evidencias de un comportamiento ilegal de algunos exfuncionarios federales.

Eso se robustece cuando se conoce que el general León Trauwitz, quien fungía como embajador en Panamá, fue literalmente regresado a México para ser investigado.

En el anterior sexenio se desempeñó como titular en la subdirección de la salvaguarda estratégica de Pemex.

Quedó a disposición de la dirección general de personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, en tanto la Fiscalía General de la República determina su situación.

Trauwitz era cercano del exmandatario en asuntos de seguridad personal.

Y el trágico suceso sigue vigente, confluyendo las más variadas hipótesis, aunque la verdad más cercana se inscriba en torno a las víctimas, quienes en el desenfreno de obtener como maná caído del cielo el apetecido combustible, pagaron hasta con su vida tal temeridad.

Pero aparejada a la fatal circunstancia, en lo que vino a ser detonante de guerra sin cuartel al huachicoleo, han surgido acciones alentadoras, dirigidas en especial a familiares de los que fallecieron.

Una, fue el mensaje del Papa Francisco, durante su visita a Panamá, al igual que las recibidas de diversas partes del orbe.

En lo muy estrictamente material, el ratificado compromiso del presidente Andrés Manuel López Obrador de aplicar diversos programas de origen federal para combatir la pobreza, el abandono en municipios y comunidades en donde se ejerza el delincuencial robo de hidrocarburos por quienes no encuentran otra forma de incentivar sus recursos económicos que les permitan vivir mejor.

Pero aunque se adviertan mejoras en la batida contra esa práctica de sustraer gasolinas o diésel de los ductos de Pemex, como se refleja en una regularización paulatina de abasto en gasolineras, los ilícitos siguen presentándose con una persistencia que asombra.

Apenas el lunes por la noche explotó una toma, en San Agustín Tlaxiaca, muy cerca de la capital del estado. No hubo víctimas, pero sí una nueva demostración de que los huachicoleros no ceden terreno.

Y mientras se advierte el regreso a una confusa realidad, la junta de gobierno del Congreso local anunció que destinarán 25 millones de pesos para obras en Tlahuelilpan, recurso del Presupuesto de Egresos 2019, aprobado en diciembre pasado.

La intención, se dijo, es llevar a la práctica financiamientos para que el ayuntamiento ponga en práctica los proyectos que con más apremio se requieren.

Eso es lo positivo, pero hay sombras.

En información publicada en Libre por convicción Independiente de Hidalgo, solo en lo que atañe a nuestra entidad, hay números que dan cuenta de lo grave del problema.

Según un documento interno de Pemex y de la Policía federal, que dio a conocer el semanario Proceso, en cuatro estados se concentra 60 por ciento del huachicoleo. Hidalgo está adelante con 23 por ciento, le siguen Puebla, 13 por ciento, Guanajuato, 12.5, y Estado de México, con 11.5 por ciento.

Sobre tomas clandestinas, se enlistan 23 municipios estatales, según el portal de noticias Sin Embargo, y en 18 años, del 2000 a 2018, hay algunos que tuvieron sorprendentes incrementos, como Cuautepec, 15 mil 900 por ciento; Santiago Tulantepec, 2 mil 400 por ciento; Tetepango, 2 mil 300 por ciento; Tlaxcoapan, mil 800 por ciento; Tula, mil 425 por ciento; Nopala, mil 400 por ciento; Tlahuelilpan, 800 por ciento y, por si interesa, Pachuca, 200 por ciento.

Se conoce, asimismo, de situaciones irregulares en algunas gasolineras que desde 2016 no tenían relaciones comerciales con Pemex, ni importaban, infiriéndose que eran abastecidas ilegalmente.

Luto en la familia Roldán

Jorge Roldán Valencia es un comunicólogo de amplia experiencia, originario de Zempoala. Ha colaborado con medios, tanto nacionales como estatales. Hoy es el responsable de la información que fluye del Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo, y hoy también enfrenta sensible pena: el deceso de su padre, don Sabás Roldán Blancas. Al amigo, colega, de trato fácil y directo, nuestras condolencias, recordándole que solo el tiempo atenúa ese tipo de infortunios, pero que nunca se olvidan. Grabados quedan en el corazón de los dolientes, como él y su familia, a quienes refrendamos solidaridad y respeto.

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